Bad Bunny, Benito Antonio Martínez Ocasio, representa lo irónico de la geopolítica de la región caribeña. Mientras en nuestro país el oficialismo y otros sectores políticos se mantienen indiferentes ante la política antiinmigrante del presidente estadounidense Donald Trump; él ha dado una respuesta contundente.
Su espectáculo en el pasado Súper Bowl no pudo ser más atinado. Y es que a lo patanes que odian a los demás; que aborrecen la ciencia, son capaces de quemar libros, separan familias, y detestan a los niños, en este caso a los hispanos; se les riposta evidenciando nuestra infraestructura laboral, sanas costumbres, y el arte popular que fortalece a los imperios y colorea las naciones.
Consideramos interesante apuntalar que este muchacho oriundo de Bayamón, Puerto Rico, un Estado Libre Asociado colonia de Estados Unidos, en su respuesta a Trump, ha mostrado que a pesar de ello hoy Puerto Rico es más solidaria y nacionalista que otras naciones de la región, presuntamente soberanas.
Y, pareciera que hay dominicanos presa de la política con tendencia hegemónica de Trump, que se distingue a la querer recrudecer el imperio, ya que es más invasiva. En otras palabras, en la política, lo hegemónico es más injerencista e invasiva que el imperio per se. Es lo que pretende instaurar el “Führer” contemporáneo.
Periodistas, comunicadores y otros entienden que Bunny debió exhibir o resaltar a nuestros prohombres y la literatura en sus diversas aspectos. Pero, este reclamo es un desatino.
El escenario no era para intelectuales, sino para inmigrantes trabajadores y sencillos, que son la mayoría. La respuesta del reguetonero e intérprete del trap latino, se corresponde con la demanda del momento.
Esto, aparte de que hay periodistas e intelectuales que se corresponden con la política antiinmigrante; los odian con documentos o sin ellos. Asi como es un contrasentido tener corruptos preferidos, también lo es ser selectivo ante quienes emigran por necesidad.
El autor es periodista, miembro del CDP en Nueva York, donde reside.


