Una advertencia simbólica hecha en 1985 con pirañas disecadas vuelve hoy como una imagen de la corrupción que, según el autor, depreda al país.
En 1985, mientras desempeñaba funciones diplomáticas en Caracas, adquirí 12 pirañas disecadas en Ciudad Bolívar y las llevé a Santo Domingo como una advertencia simbólica frente a quienes, desde posiciones de poder, podían caer en la tentación de devorar las riquezas del país.
HISTORIA VERÍDICA DE PIRAÑAS EN RD
República Dominicana en 1985 enfrentaba algunos escándalos de corrupción pública, pero no como ahora, que están masificados.
En esa época sonaba un Leonel Almonte Vásquez por aquí, uno que otro por allá.
Señalo con responsabilidad: Los condenados de la gestión 1982-86, gestión de Jorge Blanco, fueron niños de teta con respecto a los desfalcadores y ladrones de las riquezas de RD de esa época para acá. Eran niños de teta frente a los tiburones del PLD/PRM y aliados.
Yo era Ministro Consejero en Caracas. Venezuela era entonces la Arabia Saudita de América.
Y me preocupaba, desde allá, ver que varios amigos que eran servidores públicos en el país empezaban a ser señalados como corruptos.
Un día fui a un centro taller de artesanos en Ciudad Bolívar, a orillas del Orinoco, y vi esas pirañas disecadas y enmarcadas. Las vendían como artículo de lujo, de decoración fina para oficinas y residencias. Con la boca abierta, aterrando con esa dentadura.
Adquirí 12.
Las llevé a Santo Domingo y las repartí. Llevé varias al Palacio. Al Despacho del Presidente, a la Secretaría Administrativa y donde Félix Marmolejos, subsecretario.
Muchos no conocían, por falta de cultura, la historia voraz y asesina de ese animal.
Desde un despacho palaciego, donde las cosas no andaban muy claras, me criticaron y me censuraron por el inusual regalo.
Yo hice entonces una advertencia subliminal: «No sean pirañas devoradoras de su pueblo».
Fue una advertencia para el futuro.
Hoy, que la corrupción público-privada está masificada en RD, no alcanzarían pirañas del Orinoco para colocarlas en oficinas y despachos de ese país víctima de la depredación insaciable de las nuevas pirañas dominicanas.
LA FIERAPygocentrus cariba, Caribe Pecho Rojo del Orinoco
30-35 cm, más de 1 kilo, vientre rojo, punto negro en el hombro, dientes de 9 mm que cortan como tijera. Vive en cardúmenes en el Amazonas y el Orinoco. Chiquita, pero insaciable.
Igualita a las de ahora, pero las de ahora no están disecadas. Están vivas y en el Gobierno.


