El ampelis americano come frutas fermentadas, se tambalea, choca y cae. La comparación con quienes se emborrachan de alcohol, dinero o poder deja una reflexión que alcanza a muchos dominicanos.
Parece un cuento, pero ocurre en la naturaleza: un hermoso pájaro puede perder el equilibrio tras comer frutas fermentadas. Lo curioso es que su comportamiento sirve para ilustrar una realidad humana: hay quienes se emborrachan de ron, de dinero o de poder, caen y arrastran a otros en su caída.
El ampelis americano (Bombycilla cedrorum), conocido en inglés como Cedar Waxwing, se emborracha.
Es un pájaro hermoso, de unos 15 a 18 centímetros, color marrón grisáceo, con pecho amarillo pálido, una cresta fina, un antifaz negro en los ojos, como un ladrón elegante, y la punta de la cola amarilla intensa, como si la hubiera mojado en pintura. Su canto es un silbido fino y agudo.
Es un ave profundamente sociable. Nunca anda sola. Vive en bandadas grandes, muy unidas, de 30, 50 y hasta 100 pájaros. Son nómadas; viajan juntos buscando árboles frutales. Cuando encuentran un árbol con frutos, se pasan las bayas unos a otros, de pico a pico, con una cortesía que muchos humanos no tienen. Es solidario: comparte todo.
Es tan sociable que hasta se emborracha en grupo. Si un árbol tiene fruta fermentada, toda la bandada come y puede terminar afectada al mismo tiempo. Por eso, a veces, en las aceras de Estados Unidos aparecen decenas de estos pájaros tirados a la vez, como después de una fiesta.

Come frutas fermentadas de Pyracantha y Crabapple, cuyos azúcares pueden transformarse en alcohol durante la fermentación.
Se emborracha y cae volando. Vuela tambaleándose, choca con ventanas, cae al suelo boca arriba y queda aturdido, vulnerable. Luego se levanta y sigue.
Conozco muchos seres humanos, hombres y mujeres, adictos a las bebidas alcohólicas, que atraviesan situaciones similares: políticos, militares, empresarios, religiosos, etc. Hay muchos en República Dominicana.
¡Igualito! Se emborrachan de alcohol, de poder y de dinero. Vuelan alto, tambaleándose; chocan, caen, hacen daño y quedan tirados. Y vuelven a beber.
La diferencia: al pájaro, los efectos pueden durarle horas. Al humano dominicano borracho de poder y ron, pueden durarle una vida entera y arrastrar a todos en su caída.
A veces pierden la familia, los amigos y hasta la vida.


