DAJABON, RD- Pese a los constantes operativos migratorios ejecutados por la Dirección General de Migración, junto a los órganos militares, extranjeros haitianos, en su mayoría indocumentados, siguen protagonizando fuertes enfrentamientos entre ellos, provocando temor e indignación, en Dajabón.
En distintos barrios de esa localidad, los extranjeros protagonizan pleitos con palos, botellas, piedras, y en muchos casos, hasta con armas blancas. Esta situación genera un clima de intranquilidad entre los ciudadanos que residen en dichos sectores.
Durante una de estas trifulcas, grabada por un testigo en el lugar, varias féminas haitianas se entran a palos, pedradas, mordidas y puñetazos, en las afueras de la pensión de un señor conocido como Pablo, en el barrio El Abanico, en la parte sur de Dajabón.
Los ciudadanos de dichos sectores hacen un llamado a las autoridades para que apliquen sanciones ejemplares y sometan a la justicia a los dominicanos que alquilen viviendas a indocumentados haitianos, ya que la mayoría de los conflictos son escenificados por los extranjeros que conviven en dichos condominios.
Las habitaciones, casas y pensiones alquiladas a los extranjeros haitianos, sirven como escondite y refugio para los indocumentados durante los operativos migratorios, dificultando la eficiencia de los mismos, ya que sin una orden judicial los agentes no pueden penetrar a estos condominios.
Mientras Bandas armadas asesinan a dos policías élite en Haití: se agrava la crisis de seguridad

Según informaron medios locales y organismos internacionales, los agentes realizaban una patrulla de rutina a bordo de un vehículo blindado, como parte de los esfuerzos para recuperar el control en zonas altamente conflictivas. Sin embargo, los criminales habían excavado una trampa en la carretera, provocando que el vehículo quedara atascado. En ese momento, fueron atacados con armas de alto calibre por un grupo numeroso y bien organizado, que logró reducir y asesinar a los agentes sin que estos pudieran defenderse de manera efectiva.
Lo más alarmante del caso no fue solo el asesinato de los policías, sino la posterior difusión de videos y fotografías donde los delincuentes se muestran celebrando el hecho, saqueando las armas automáticas, chalecos antibalas y otros equipos tácticos de las víctimas. Las imágenes, que se viralizaron rápidamente en redes sociales haitianas, son una muestra del nivel de impunidad con el que operan estas bandas, y de cómo utilizan el terror como mecanismo de control social y propaganda.
Este nuevo episodio ha causado profunda conmoción dentro y fuera de Haití. La población se encuentra cada vez más atrapada entre un estado debilitado y unas pandillas que se han convertido en la autoridad de facto en amplias zonas del país. De hecho, se estima que actualmente el 90 % del área metropolitana de Puerto Príncipe se encuentra bajo dominio de estos grupos criminales, que imponen toques de queda, controlan el comercio informal, exigen pagos por protección y ejercen violencia sistemática contra quienes se oponen a su poder.


