
A rescatar los lugares, edificios y casas con antecedentes histórico-culturales del país, que están deteriorados, abandonados, convertidos en basureros y muchos usados por locos, drogadictos, homosexuales y prostitución viciosa.
Zona Colonial, Edif. Copello, donde se reunió la dignidad nacional, encabezada por hombres excepcionales en valor y entrega a la patria en 1965, y que funcionó como sede del Gobierno Constitucional de Francisco Caamaño Deñó, cuya matrícula, entre otros, la completaban Héctor Aristy, Jottin Cury, José R. Abinader, Salvador Jorge Blanco, Antonio Rosario y Bonaparte Goutreaux Piñeyro (Kabito).
Es bueno resaltar que el casco histórico de Santo Domingo (Zona Colonial), donde funcionó el gobierno de la dignidad y el decoro en 1965, Edificio Copello, apena y avergüenza. Semidestruido, abandonado, sucio, con ratas, viciosos, locos, putas y toda clase de alimañas que se refugian allí, en pleno Conde, mayormente al anochecer, con la complicidad y apatía de las autoridades. Igual realidad se observa en pueblos con linda historia y activos culturales como Puerto Plata, Azua, Montecristi, Barahona, etc.
Recientemente, como presidente de Solidaridad Internacional, acompañado de personalidades como doña Sonia Morales, exsecretaria del Dr. Peña Gómez; Lic. Sarah Báez, líder social de Baní; el periodista Erasmo Chalas, de USA Noticias, y Luis Sapeg Pérez, poeta y escritor sureño, visitamos el frente de una casa podrida y abandonada que fue la propiedad donde vivió por más de 50 años la madre del expresidente Antonio Guzmán Fernández, la azuana pura doña Jimena Fernández de Castro, viuda Guzmán (fallecida). Da pena y vergüenza ver ese nidal de ratas y refugio de haitianos y gentes desaprensivas que de noche usan eso como refugio para vicios.

El fomento de un buen turismo y de actividades sanas requiere atención y protección del Estado a las infraestructuras, así como el fomento de valores y activos histórico-culturales de su pueblo. El centro de Azua urge renovar sus primeras casas: allí funcionó el primer Consulado General de la Región Sur de EUA; hoy esa linda casa está abandonada y llena de alimañas. Igual situación presenta otra hermosa edificación donde funcionó la Oficina Judicial de la Corona Española para toda América, que cubría desde Florida, México, Centro y Suramérica y nuestro Caribe.
Una vergüenza de gobiernos y autoridades pasados y presentes, tanto nacionales como locales, dejar destruir esos legados y patrimonios históricos, base fundamental para promover sanamente nuestro bello país. Ojalá el señor Presidente nos escuche y tome acción urgente y que, con buenos y capaces dominicanos, dispuestos a ayudar sin politiquería ni interés pecuniario, se rescate la dignidad y la historia maltrecha de nuestros pueblos.


