NUEVA YORK.-Más de una cuarta parte de los residentes de Nueva York vivieron en pobreza durante 2024, una tendencia ascendente que afecta a más de 2,2 millones de personas y expone la gravedad de la crisis en la mayor ciudad de Estados Unidos.
El aumento de las cifras ocurre en un contexto de encarecimiento continuo de bienes básicos como vivienda y alimentos, mientras que las ayudas públicas y los ingresos no siguieron el mismo ritmo de crecimiento, según informó The New York Times sobre un estudio realizado por la Universidad de Columbia.
La investigación, conocida como Poverty Tracker, reveló que el 26% de la población neoyorquina se encuentra en situación de pobreza, lo que duplica el promedio nacional de 13%.
Este fenómeno persistió durante tres años consecutivos y coincide con la implementación de recortes a la red de protección social, que de acuerdo con el informe, podrían llevar cada año a 70.000 personas más por debajo del umbral de pobreza. La estimación no incluye los recortes adicionales a Medicaid derivados de la misma legislación federal.

La pregunta central que plantea el reporte Poverty Tracker fue clara: ¿Cómo afecta la crisis de asequibilidad de Nueva York al día a día de su población? En 2024, más del 50% de los residentes reconoció que, al menos en una ocasión, los altos costos les impidieron satisfacer necesidades esenciales como comprar alimentos, pagar servicios o acudir al médico.
Entre quienes perciben hasta USD 100.000 anuales por hogar de cuatro integrantes —cerca de 5 millones de personas—, un 34% no pudo cubrir sus necesidades básicas en repetidas ocasiones, una cifra solo ligeramente inferior al 38% registrado entre la población considerada pobre. Además, incluso entre aquellos con ingresos de hasta USD 150.000 anuales, 22% enfrentó carencias materiales.
Impacto de la pobreza en la vida cotidiana
Richard R. Buery Jr., director ejecutivo de la organización Robin Hood, advirtió en declaraciones a The New York Times que estas cifras reflejan una situación visible en la vida cotidiana de la ciudad: “La mayoría de las personas que ve en el metro, a fin de mes no saben si podrán alimentar a sus familias”.
El informe adopta una medición de la pobreza que incluye el costo real de vida en Nueva York, a diferencia del cálculo federal estándar, e incorpora indicadores adicionales como problemas de salud física y mental, o la privación material, que define como la imposibilidad de cubrir necesidades básicas, como alimentación o alquiler, o la falta de dinero entre dos ingresos.
La directora de investigación del Center on Poverty and Social Policy de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Columbia, Sophie M. Collyer, resumió el panorama: “El gran hallazgo es que en 2024, la privación económica en Nueva York era la norma”.

Recortes federales con acceso a la ayuda alimentaria
Los recortes federales al programa SNAP (Supplemental Nutrition Assistance Program) han endurecido los requisitos para acceder a la ayuda alimentaria, parte del paquete legislativo conocido como One Big Beautiful Bill Act, aprobado en el último año.
Según el informe citado por The New York Times, la reducción fue del 20% y se eliminaron exenciones para adultos de entre 55 y 64 años, jóvenes que salieron de hogares de acogida, veteranos y personas sin vivienda. De los receptores en edad laboral, la mayoría ya cuenta con empleo o reside con alguien que trabaja; quienes no lo hacen reportan discapacidades o mala salud.
Testimonios y consecuencias directas en los hogares
La situación afecta de manera directa a miles de neoyorquinos, como Martina Santos, de 67 años, quien, pese a recibir SNAP, debe a veces saltarse comidas. “Desayuno. No almuerzo —bebo mucha agua— para tener algo para cenar”, comentó, sobre su situación.
Santos, que reside cerca de Lehman College en el Bronx, colabora en organizaciones asistenciales y enseña a preparar platos saludables y económicos. Como paciente diabética, se ve obligada a priorizar alimentos que mantengan equilibrada su glucemia, aunque no siempre puede permitirse productos frescos.
Medidas propuestas y alcance de la crisis
El Poverty Tracker evalúa 3.000 hogares representativos de la ciudad y sostiene que, ante los recortes federales, se requieren medidas locales y estatales para contrarrestar el impacto, como ampliar los vales de vivienda, aumentar el crédito fiscal infantil y complementar con fondos estatales las prestaciones alimentarias.
Para el ejecutivo Buery, el alcance del problema trasciende a los perceptores de ayudas: “Esta es una crisis porque, al final, de lo que hablamos es de la estabilidad económica de la ciudad. No son solo problemas de quienes reciben SNAP, son problemas de toda la economía”.


