CALIFORNIA.-Según un informe de la Oficina de Inspección General de la NASA, el umbral aceptado para la misión Artemis II es de una probabilidad de pérdida de tripulación de 1 entre 40. A renglón seguido advierte que: “en los primeros vuelos de un sistema nuevo, las probabilidades reales suelen ser peores”.
A eso se suma el hecho de que, si ocurriera una emergencia catastrófica en el espacio, la NASA no tiene ninguna nave de rescate lista para salir a auxiliarlos.
Los cuatro astronautas enfrentarán desafíos técnicos y físicos sin precedentes en su viaje alrededor de la Luna. El propulsor será el cohete SLS (Space Launch System) que se alimenta de hidrógeno líquido, un combustible altamente volátil que requiere enfriarse a menos 253 grados centígrados. Es más potente en el empuje inicial que el Saturno V que llevó astronautas a la Luna entre 1969 y 1972.
Encima del cohete irá la cápsula Orión que será la que salga de la órbita terrestre y se encamine al satélite natural. La expedición de 10 días evaluará si este vehículo que, por primera vez lleva seres humanos al espacio, puede proteger la vida en el hostil vacío espacial. Será una prueba de fuego antes de intentar alunizar en 2028.

Cuando Artemis I regresó presentó grietas en las losetas del escudo térmico. Un escudo defectuoso causó la desintegración del trasbordador Columbia en 2003.
Los peligros invisibles: Radiación y fallos críticos
Uno de los riesgos más temidos es la exposición a la radiación cósmica fuera de la atmósfera que protege a la Tierra. En el camino, los astronautas cruzarán los cinturones de Van Allen, zonas cargadas de partículas altamente energéticas y peligrosas. Un fallo en los sistemas de soporte vital o en el escudo térmico durante la reentrada podría convertir el sueño en una tragedia.
Cuando Artemis I regresó tras un viaje sin tripulación, el escudo térmico de la nave presentó desprendimientos inesperados. Un escudo defectuoso causó la desintegración del trasbordador Columbia durante su reingreso en febrero de 2003.
El escudo debe soportar temperaturas cercanas a los tres mil grados centígrados cuando la cápsula impacta con la atmósfera a 40.000 kilómetros por hora. Cualquier mínima anomalía pone en riesgo la integridad de los ocupantes.

Artemis II no alunizará. Orbitará la Luna por su cara oculta. Alcanzará la mayor distancia que, con relación a la Tierra, ninguna nave tripulada haya logrado jamás.
Preparados para lo inesperado: Maniobras de emergencia
Ante la posibilidad actual o futura de fallos tecnológicos, la tripulación practicará maniobras manuales de acoplamiento con pilotaje, desconectando los sistemas automáticos.
Los astronautas deben demostrar que pueden mover la cápsula Orion con precisión milimétrica sin ayuda del piloto automático. Esta destreza es vital para asegurar que en caso de un fallo repentino, la misión pueda continuar o regresar a salvo.
Es importante destacar que Artemis II no alunizará. Solo orbitará la Luna, pasando por su cara oculta. En esa etapa alcanzará la mayor distancia que, con relación a la Tierra, ninguna otra nave tripulada haya logrado jamás. Estará a 408 mil kilómetros de la Tierra, ocho mil kilómetros más que el record que ostentó el Apolo 13.

Artemis III, prevista para 2028, llevará humanos al polo sur lunar. El objetivo es crear una base permanente y sostenible como paso previo hacia Marte.
El camino hacia Artemis III. El horizonte está en Marte
El éxito de este vuelo habilitará la esperada misión Artemis III, proyectada para 2028, según expectativas de la Casa Blanca. “Ningún presidente desde la era Apolo ha presionado tanto como Trump para regresar a la Luna”, dijo el New York Times.
Cuando eso suceda, los astronautas finalmente descenderán al polo sur de la Luna para buscar recursos vitales como agua helada. La idea es establecer una presencia permanente y sostenible para que, en un futuro no muy lejano, un ser humano llegue finalmente a Marte.
Por ahora, «el cohete está listo. La nave espacial está lista y solo necesitamos que el clima acompañe», dijo Shawn Quinn, director de los sistemas terrestres necesarios para el lanzamiento de Artemis II.
La NASA seleccionó una ventana entre el 1 y el 6 de abril, para que la cara oculta de la Luna esté iluminada por el sol cuando los astronautas la sobrevuelen. El primer intento será el miércoles 1 de abril, a las 17h00, hora del Ecuador.


