WASHINGTON.-Trump advierte que el bloqueo a Irán puede durar meses mientras el barril de petróleo se dispara por encima de los $125.
Trump dice que ahora todo lo que tiene que hacer Irán es rendirse.
El presidente de Irán advierte que el bloqueo marítimo estadounidense está condenado al fracaso.
Putin advierte a Trump contra la reanudación de hostilidades en Oriente Medio.
El precio medio del galón de gasolina regular en EEUU escala a $4.30, según la Triple A.
Los precios del petróleo volvieron a dispararse este jueves en los mercados asiáticos, con el barril de Brent marcando un nuevo récord por encima de los 125 dólares, después de que Estados Unidos mencionara la posibilidad de un bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz.
Hacia las 04H30 GMT, ese contrato proveniente del mar del Norte y referencia del mercado mundial subía un 6,8% hasta los 126 dólares, un máximo histórico en cuatro años.
Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), referencia del mercado estadounidense, avanzaba un 3% hasta los 110,09 dólares. El miércoles había crecido casi 7%.
Los precios consolidaban así sus fuertes ganancias del miércoles ante la posibilidad de que tarde en llegar una solución para reabrir Ormuz, paso estratégico por el que suele transitar una quinta parte del crudo mundial y que se encuentra paralizado desde finales de febrero.
Según un alto funcionario de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump mencionó ante líderes del sector petrolero una posible prolongación «durante varios meses» del cerco que Washington ha impuesto a los puertos iraníes.
El gigante energético español Repsol hizo público el jueves el fuerte aumento de sus beneficios del primer trimestre, en medio de la perturbación que la guerra en Oriente Medio ha supuesto para los mercados petroleros.
Repsol «demostró una vez más su resiliencia, incluso en un contexto turbulento», al obtener un beneficio de 1,100 millones de dólares entre enero y marzo, según un comunicado de la compañía.
Este resultado representa un incremento del 153.8% con respecto al primer trimestre del año 2025, cuando los beneficios se desplomaron debido al impacto de la volatilidad de los precios de la energía en la rentabilidad de las operaciones de refino.
Si bien el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán y los ataques a la infraestructura energética del Golfo provocaron fuertes fluctuaciones en los mercados globales y perturbaron las cadenas de suministro, Repsol afirma no tener activos en Oriente Medio.
A la vez que Irán restringe el suministro energético mundial con su férreo control del estrecho de Ormuz, su industria petrolera se ve cada vez más amenazada por un bloqueo estadounidense.
Sin forma de exportar el petróleo que extrae y con un espacio cada vez menor para almacenarlo dentro del país, Irán podría verse obligado a reducir drásticamente o a cesar la producción en algunos de sus pozos, quizá en tan solo dos semanas, según los expertos.
La situación probablemente no sea tan grave como la describió recientemente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien, de manera pintoresca, sugirió que los oleoductos podrían empezar a explotar en cuestión de días. Pero, una vez detenida, la producción de los envejecidos pozos podría no ser tan fácil de reanudar, si es que ocurre, lo que socavaría la futura producción petrolera del país. Analistas señalan que Teherán parece haber empezado ya a reducir la producción para evitar cierres totales.
La presión aumenta a medida que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos endurece las sanciones a los envíos de petróleo iraní que ya están en el mar. El ejército estadounidense ha incautado al menos dos petroleros frente a las costas de Asia que se cree transportaban crudo iraní.
Con su comercio petrolero restringido, Irán está viendo como entran menos divisas fuertes a una economía golpeada por semanas de guerra, meses de agitación y décadas de sanciones internacionales. Pero, con menos petroleros transportando crudo iraní, los efectos del bloqueo del estrecho de Ormuz no hacen más que amplificarse, lo que provoca escasez de combustible para aviones y el aumento de los precios de la gasolina en todo el mundo.
El liderazgo iraní “se resiste realmente» a cerrar pozos petroleros por lo doloroso que sería a largo plazo, afirmó Miad Maleki, exexperto en sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos que ahora es investigador principal de la Fundación para la Defensa de las Democracias, con sede en Washington.
“Han estado bajo sanciones, aislados durante 47 años. Esos pozos petroleros no están bien mantenidos. Su maquinaria no está bien mantenida», apuntó Maleki. Una vez cerrados, añadió, los pozos no “volverán a funcionar de golpe después de unos meses”.
La presión sobre Irán se intensifica
Irán bombeaba más de tres millones de barriles de crudo al día antes de la guerra, y algo más de la mitad se destinaba a su mercado interno. Pero desde el inicio del bloqueo estadounidense el 13 de abril, los barcos se han cargado de petróleo y no han podido zarpar.
“Parece que ha habido una desaceleración significativa de la producción”, comentó Antoine Halff, cofundador y analista principal de Kayrros, una empresa de inteligencia ambiental que rastrea emisiones y cadenas de suministro energético. Señaló indicios de que el almacenamiento no se está llenando tan rápido como es habitual en la isla de Kharg, la principal terminal de exportación de petróleo de Irán en el golfo Pérsico.
Es probable que el país esté almacenando parte del crudo en petroleros situados alrededor de la isla, apuntó.
Kpler, una firma que monitorea los mercados de materias primas, indicó que cree que a Teherán le queda capacidad para almacenar el equivalente a unas dos semanas de producción, incluso después de reducir la extracción.
“Aunque el impacto inmediato en los ingresos es limitado, las restricciones operativas están obligando ahora a recortes de producción y provocando una presión financiera diferida pero significativa”, escribió Homayoun Falakshahi, analista de Kpler.
Wood Mackenzie, otra firma de análisis petrolero, estima que Irán se quedará sin capacidad de almacenamiento en unas tres semanas.
“Si el bloqueo persiste, los recortes se vuelven inevitables”, escribió Alexandre Araman, de Wood Mackenzie. Los cierres de más de un mes “suponen un riesgo de daños en el largo plazo” en los yacimientos petroleros del país, indicó añadiendo que la recuperación de los pozos más antiguos “sigue siendo incierta”.


