Del volkswagen-cepillo sin gomas y raído, a modernas jeepetas Villa Juana, 1992-1994
Un profesor flaco, de saco sudado, paraba en la esquina de la María Montez. La doña del puestecito ya lo conocía: Doña: “Profesor, ¿lo mismo de siempre?” Leonel: “Sí, lo mismo de siempre y le cancelo junto a lo otro que está en el cuaderno, ‘cuando me entre una brisita’. Estoy en olla”. Y así almorzaba: tostones de plátano verde barahonero, pichirri y cocotes de pollo. Todo “fiao” y anotado.
Afuera lo esperaba el Volkswagen_Cepillo: amarillo pollito, sin gomas buenas, raído. Se quedaba botado en la Máximo Gómez y él empujaba con corbata puesta. Zona Colonial, Santomé con Conde. Cerca de una oficina de abogados bien conocida, donde el profesor se iniciaba como estudiante de término, estaba el lavador. No era un señor mayor: era un joven lavador, de brazos flacos y esperanzas grandes. Lavador: “Profesor, le dejo el cepillo nítido.
¿Le anoto esta también?” Leonel: “Sí, anótemela. Cuando me entre una brisita le pago las últimas tres”. En 1996, cuando Leonel ganó, ese joven lavador dio una entrevista en periódicos. Reclamó que le pagaran la deuda o que lo ayudaran. Salió su foto con el cubo y el paño. Después de eso, nadie supo más de ese pobre hombre. “Desapareció” del mapa terrenal.
El cuaderno se quedó abierto y las lavadas sin cobrar. Mientras, el profesor pasó del cepillo raído a las Jeepetas blindadas del Palacio. 1996: Le pegó el “lotto político”. Con la crisis de 1994, el Pacto por la Democracia y el apoyo de Balaguer, el que comía cocote “fiao” se mudó al Palacio. La brisita entró, y grande. El Volkswagen_Cepillo se quedó en el taller. Llegaron las modernas Jeepetas. 1er Gobierno 1996-2000:
El alumno superó al maestro… pero los cuadernos de Villa Juana y la Zona Colonial nunca se saldaron. 2do Gobierno 2004-2008: El profesor firmaba cheques grandes, andaba en caravana, pero del joven lavador de la Santomé con Conde nunca más se supo. La brisita no le llegó a él.

