Por Erasmo Chalas Tejeda
EL FUNDO, BANí.- Este empobrecido barrio de la ciudad de Baní, donde se reflejan múltiples carencias sociales (desempleo, falta de agua, mayor vigilancia policial por aquello de los ruidos de música y de personas sobre las noches, también tiene otros estorbos en su diario vivir.
Hace más de un año que la gente viene mirando a un nacional haitiano, que no habla español, patuá, creole, ni francés, que día por día se arrastra “como una culebra cualquiera” por las aceras, y en ocasiones por las calles, mal oliente, tirando las bolsas de basura a las calles, interrumpiendo el tránsito de motores y vehículos y hasta poniendo en riesgo la vida de los transeúntes del barrio.
Nadie sabe dónde vive, cómo se alimenta, no se higieniza, lo que sí sabemos es que todos los días y a veces por las primas noches se desplaza por las vías públicas “bramando como un toro” y lanzando todo lo que encuentra a su paso, especialmente las bolsas y tanques con basura.
Que se espera que en cualquier momento o día este ser humano resulte aplastado por un motor o un carro y ahí entonces vendrá el gasto económico para las autoridades, o mejor dicho, para la Sanidad.
Por qué la Gobernación, la Alcaldía o el departamento de Salud Mental de Salud Pública, tratan de hacer comunicación con personal de la embajada o el consulado de Haití y solicitarles que tomen acciones en este caso y si no lo hacen, entonces, que se proceda a pedir inspectores de Migración, se examine si está legal en el país, algo que veo un poco difícil, y de no ser así, pues que se proceda a la deportación para que vaya a su país a estorbar y realizar sus habituales desórdenes callejeros con la regadera de basura y deje de crear molestias a los transeúntes y otros inconvenientes que crea su presencia en nuestro limpio Banٕí.
A las autoridades o a cualquier brigada de inspectores se le hace fácil ubicar ese señor porque todos los días sale a las calles principales de esa barriada.
Se hace un llamado urgente a las autoridades de Baní y también al director de la Dirección General de Migración, coronel Luis Ballester para terminar con ese tema y devolver la tranquilidad a los banilejos del barrio El Fundo de Baní.

