WASHINGTON.-Donald Trump, líder de un país en guerra y con el coste de la vida en alza, se dirigió el jueves por la noche a la nación para hablar de las elecciones… de hace seis años. No fue solo un intento de ajuste de cuentas con un fracaso personal; el presidente de Estados Unidos, cuya impopularidad bate récords, habló con la vista puesta en la cita con las urnas de dentro de algo menos de cuatro meses. Son las legislativas de medio mandato, conocidas como midterms, en la que las encuestas vaticinan un triunfo demócrata que, en el mejor de los casos, Trump está tratando de evitar, y en el peor,
El presidente Donald Trump hizo afirmaciones por momentos descabelladas sobre la seguridad de los sistemas de votación estadounidenses en un discurso en la Casa Blanca, basándose selectivamente en documentos que sus asesores publicaron en internet para afirmar falsamente que las elecciones estaban “amañadas” y “robadas”.
Trump, quien en los últimos meses ha insistido cada vez más en su argumento de años y sin fundamentos de que los resultados de las elecciones estadounidenses han sido alterados, también expuso un supuesto esfuerzo del gobierno chino para socavarlo en 2019. Pero los documentos publicados por la Casa Blanca, aunque con muchas tachaduras, fueron mucho más cautelosos en sus conclusiones.
A pesar de decenas de investigaciones, auditorías, recuentos y procesos judiciales a nivel local, estatal y federal que no han logrado producir ejemplos de fraude electoral a gran escala, Trump ha afirmado por mucho tiempo que las elecciones de 2020 fueron amañadas en su contra. La fijación de Trump con las elecciones de 2020 —las cuales perdió por unos siete millones de votos durante la pandemia de coronavirus— fue un tema recurrente en la contienda de 2024. Ha llamado a su victoria de ese año sobre la vicepresidenta de Joseph R. Biden Jr., Kamala Harris, “demasiado grande para amañarla”.
Nunca ha habido ninguna evidencia pública que corrobore las afirmaciones de Trump y sus aliados sobre manipulación extranjera, ya sea en la emisión o en el escrutinio de votos en la contienda de 2020, o en otras elecciones recientes, o de un fraude significativo que involucre boletas de papel. Algunos de los funcionarios de mayor rango durante el primer mandato de Trump —incluido su fiscal general, William P. Barr— dijeron tras su derrota en 2020 que no había evidencia de fraude generalizado.
Esto es lo que hay saber también:
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La seguridad electoral: Repetidas investigaciones y auditorías han desmentido las afirmaciones del presidente y sus aliados sobre un fraude generalizado o manipulación de votos, ya sea por parte de potencias extranjeras o de funcionarios a nivel estatal o federal, en 2020 u otras elecciones. Con el paso de los años, funcionarios federales han destacado algunas preocupaciones genuinas en torno a las vulnerabilidades electorales, particularmente en lo relacionado con actores de influencia extranjera; sin embargo, las afirmaciones falsas de Trump en ocasiones han exagerado u oscurecido esas preocupaciones.
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Cobertura televisiva: ABC, NBC y CNN no transmitieron el discurso de Trump y en su lugar mantuvieron su programación prevista. MS NOW y CBS transmitieron algunos fragmentos en vivo y luego cortaron la transmisión para realizar análisis y verificación de datos. Fox News adoptó un enfoque cauteloso: Sean Hannity, un aliado de Trump, dijo que las afirmaciones del presidente eran “bastante notables”, pero tuvo cuidado de no respaldar las acusaciones de Trump. Una corresponsal de Fox News, Aishah Hasnie, luego declaró tajantemente al aire que la cadena “no estaba en posición de evaluar la exactitud de las declaraciones y afirmaciones del presidente en este momento”.
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Venezuela: Trump exageró, otra vez, lo que decían los documentos recién desclasificados sobre la capacidad de Venezuela para manipular los conteos de votos. Los documentos publicados por la Casa Blanca incluían un análisis de la CIA que halló que los funcionarios de ese país tenían “cierta capacidad para manipular los sistemas de votación electrónica” para influir en los resultados de las contiendas en Venezuela, pero determinó que el gobierno venezolano no tenía la capacidad de manipular elecciones fuera de su propio país.


