NUEVA YORK.-El cierre de la cárcel de Rikers Island en Nueva York no se concretará en 2027 como estaba previsto, lo que decepcionó a activistas que desde hace décadas denuncian condiciones insalubres y violentas.
Su clausura fue una promesa del entonces alcalde Bill de Blasio para afrontar la escasez de personal, el generalizado consumo de drogas y el deterioro de las instalaciones.
Retraso en cierre
El proyecto prevé sustituir el complejo por centros penitenciarios más pequeños, pero hubo retrasos en las obras.
«Esto no puede limitarse a reemplazar un conjunto de edificios por otro. Se trata de una visión transformadora de nuestro sistema de justicia previo al juicio», dijo Dana Kaplan, que supervisa los trabajos.
Condiciones y violencia
La prisión de Rikers Island, ubicada en el East River entre los distritos de Bronx y Queens, alberga principalmente a personas que esperan ser juzgadas, como fue el caso del productor de Hollywood Harvey Weinstein.
Lauren Stossel, expsiquiatra de la prisión y actual integrante de la Junta de Corrección de Nueva York, el ente independiente que supervisa el sistema penitenciario de la ciudad, dijo a la AFP que las condiciones siguen siendo «muy malas» y describió la violencia como «fuera de control».
- Tres funcionarios penitenciarios resultaron heridos por un interno a comienzos de septiembre.
Los primeros llamados para cerrar Rikers fueron en los años 1960. La causa cobró fuerza en la década de 2010 gracias a las campañas de familiares y exdetenidos.
Impacto y cifras
Darren Mack, exrecluso y cofundador de la organización Freedom Agenda, destacó el «costo humano y financiero» de la prisión.
Mientras el cierre sigue pendiente, activistas y autoridades municipales reclaman reparaciones básicas, mejores programas sociales y educativos. También piden una reducción de la población carcelaria, que supera los 6,500 internos.


