Para casos como este, mi látigo sigue siendo ¡implacable!

Hace meses, un viejo amigo y militante político de la región Sur me hizo una consulta. Quería conocer mi opinión sobre un funcionario excesivamente hiperactivo, que aspiraba a un cargo de alta jerarquía dentro del PRM.

Con la humildad que me caracteriza, expresé mis ideas y hasta ofrecí algunos consejos. No sé por qué razones —ni me interesa saberlo— tantas “gentes importantes” y también ciudadanos comunes suelen preguntarme sobre asuntos de interés nacional y, en ocasiones, hasta temas nimios.

Aquel amigo, con visible entusiasmo, me informó que había sido designado en el equipo político que impulsa para la Secretaría Nacional de Organización del PRM al actual director del FEDA, señor Hecmilio Galván.

Le pedí entonces el historial y el pedigrí del aspirante, y le expresé mis reservas con toda franqueza:

“Mi hermano, en la República Dominicana hay un relajamiento peligroso en el desempeño de las funciones públicas. Ese señor no califica para ese cargo, ni en el FEDA ni mucho menos dentro del PRM”.

Le expuse  mis razones. Le ofrecí detalles que, aunque los aceptó, lo hicieron con evidente tristeza.

Cuando el látigo tiene razón… es ¡implacable!
Hecmilio Galván

A mí me llegan informaciones de todo lo que ocurre en el país, lo bueno y lo malo, especialmente dentro de las instituciones públicas.

Las quejas abundan. Se denuncian abusos y tropelías cometidas para inflar egos y satisfacer ambiciones desmedidas de personas favorecidas por decretos, por aventuras políticas o por simples vivezas politiqueras.

Es el afán de figurear, de sonar, de caer simpáticos en determinados círculos del poder.

Hoy, como era de esperarse, comienzan a salir a la luz pública ruidos y escándalos que golpean la imagen del gobierno dominicano, protagonizados por jóvenes “popis”, improvisados, que han abusado de la confianza que el presidente Luis Abinader depositó en ellos.

Serias acusaciones sobre supuestos malos manejos en la gerencia del FEDA, que involucran directamente al señor Hecmilio Galván, denuncias que ya generan ruido, cuestionamientos y preocupación en distintos sectores políticos y sociales del país.

El látigo, una vez más, no falló.