LA HABANA.-La crisis de combustible vuelve a complicar las conexiones aéreas con Cuba. Diez aeropuertos de la isla mantienen avisos de indisponibilidad de Jet A-1 hasta el 1 de noviembre de 2026, una nueva prórroga que obliga a las aerolíneas a organizar sus operaciones sin contar con el repostaje en esas terminales.
Los avisos incluyen los aeropuertos de La Habana, Varadero, Santa Clara y otros destinos importantes para el turismo y los viajes familiares. Según la revisión del listado de la Empresa Cubana de Navegación Aérea (ECNA) publicada por CiberCuba el 11 de octubre, la restricción figura en los NOTAM A3459 a A3468/26, vigentes desde el 30 de septiembre.
La advertencia es concreta: “JET A1 FUEL NOT AVBL”, es decir, combustible Jet A-1 no disponible. Su alcance afecta al abastecimiento de las aeronaves y no supone, por sí solo, el cierre de los aeropuertos ni la cancelación de todos los vuelos.
Para los pasajeros, sin embargo, la prolongación del problema mantiene una dificultad que lleva meses alterando los viajes hacia la isla: las compañías deben disponer de combustible suficiente desde el origen, incorporar paradas para repostar o reconsiderar la viabilidad de sus rutas.
Las diez terminales incluidas en los avisos
La restricción abarca aeropuertos distribuidos por el occidente, el centro y el oriente del país, además de instalaciones que sirven a importantes polos turísticos.
| Localidad | Aeropuerto |
|---|---|
| La Habana | José Martí |
| Varadero | Juan Gualberto Gómez |
| Cienfuegos | Jaime González |
| Santa Clara | Abel Santamaría |
| Camagüey | Ignacio Agramonte |
| Cayo Coco | Jardines del Rey |
| Holguín | Frank País |
| Santiago de Cuba | Antonio Maceo |
| Manzanillo | Sierra Maestra |
| Cayo Largo | Vilo Acuña |
Los nuevos avisos sustituyen a los que vencían el 1 de octubre y fijan su término a las 04:00 UTC del 1 de noviembre. Esa fecha corresponde al vencimiento previsto de la notificación: no constituye una promesa de que el suministro se restablecerá ese día.
Ocho meses de restricciones y cambios en los itinerarios
La situación actual prolonga una crisis documentada desde febrero de 2026. Los primeros avisos afectaban a nueve aeropuertos y establecían inicialmente un período sin disponibilidad de combustible entre el 10 de febrero y el 11 de marzo. Las restricciones se fueron extendiendo y, para septiembre, el listado ya incluía también a Cayo Largo.
Las consecuencias se hicieron visibles desde el comienzo. El 9 de febrero, Air Canada anunció la suspensión de sus servicios a Cuba y la organización de vuelos para recoger a aproximadamente 3.000 clientes que permanecían en la isla.
Otras aerolíneas recurrieron a ajustes operativos. Air Europa incorporó repostajes en República Dominicana para mantener su conexión entre Madrid y La Habana, mientras algunas compañías estadounidenses continuaron volando con combustible suficiente para evitar abastecerse en Cuba.
El mercado español también ha sufrido las consecuencias. Iberia suspendió su conexión directa entre Madrid y La Habana en junio y posteriormente anunció que prolongaría la interrupción hasta mediados de 2027. La compañía vinculó la decisión tanto a las dificultades operativas como al deterioro de la demanda.
Por qué algunos vuelos pueden seguir operando
La ausencia de combustible para repostar no afecta de la misma manera a todas las rutas. En determinados trayectos cortos, una aeronave puede salir de su aeropuerto de origen con combustible suficiente para completar la operación prevista sin abastecerse en territorio cubano.
Esa posibilidad ayuda a explicar por qué pueden mantenerse algunas conexiones desde Florida y otros puntos cercanos, incluso cuando las terminales cubanas tienen avisos de combustible no disponible.

Los vuelos de larga distancia enfrentan una planificación más compleja. Cuando necesitan una escala técnica en otro país, se añaden tiempo de viaje y costes operativos. También pueden cambiar los horarios y resultar afectadas las conexiones de los pasajeros.
La solución depende de las características de cada vuelo, entre ellas la distancia, el modelo de avión, la carga y las reservas de combustible necesarias. Por eso, la existencia de un aviso general no permite determinar automáticamente qué itinerarios se mantendrán o cuáles sufrirán modificaciones.
Una presión adicional sobre el turismo y los viajes familiares
La prolongación de las restricciones dificulta la recuperación de las conexiones internacionales de Cuba. Para el turismo, mantener rutas estables resulta esencial: las suspensiones reducen las opciones de acceso y las escalas adicionales pueden hacer menos atractivo el viaje.
El impacto también alcanza a los cubanos residentes en el exterior que viajan para visitar a sus familiares. Un cambio de horario o una parada no prevista puede complicar los traslados dentro de la isla y los enlaces con otros vuelos, especialmente cuando los billetes se compraron por separado.
Quienes tengan previsto viajar durante octubre deben confirmar con la aerolínea el estado de ambos trayectos y revisar si se han añadido escalas o modificado los horarios. El vencimiento de los avisos el 1 de noviembre no garantiza la normalización del suministro, y cualquier cambio dependerá de nuevas actualizaciones aeronáuticas y de las decisiones operativas de cada compañía.



