NUEVA YORK — Un arquitecto de Long Island, que llevaba una vida secreta como asesino en serie, se declaró culpable este miércoles del asesinato de siete mujeres y admitió haber matado a una octava víctima, en una serie de crímenes que permanecieron sin resolver durante mucho tiempo y que se conocen como los asesinatos de Gilgo Beach, una zona costera en Long Island, Nueva York.
Rex Heuermann, de 62 años, presentó su declaración de culpabilidad en una sala de tribunal abarrotada de periodistas, policías y familiares de las víctimas; algunos de estos últimos rompieron a llorar mientras él detallaba sus crímenes ante el tribunal.
Será condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. La audiencia de sentencia está programada para el 17 de junio.
Las declaraciones de culpabilidad de Heuermann, referidas a tres cargos de asesinato en primer grado y cuatro de asesinato intencional, ponen punto final a un caso que desconcertó a los investigadores, sumió en la angustia a los familiares de las víctimas y mantuvo en vilo durante años a un público obsesionado con los crímenes reales. Aunque no fue imputado por su muerte, también admitió haber asesinado a Karen Vergata en 1996.
Heuermann estranguló a las mujeres, muchas de ellas trabajadoras sexuales, a lo largo de un periodo de 17 años y enterró sus restos en lugares remotos, incluida una aislada carretera costera situada al otro lado de la bahía donde él residía, según informaron las autoridades.
Todas ellas tenían veintitantos años cuando desaparecieron.
Quiénes son las víctimas del asesino en serie?


Esta declaración de culpabilidad evita un juicio programado para septiembre y pone fin a una investigación de 15 años que mantuvo cautivos a los neoyorquinos y al resto del país desde finales de 2010. Heuermann no hizo declaraciones a los medios de comunicación tras la audiencia del miércoles.
Hasta el momento, no ha hecho comentarios ante las cámaras. Su abogado, Michael Brown, ha sido quien ha asumido esa función. Durante la audiencia del miércoles, Brown comunicó al juez que Heuermann cooperaría con el FBI y que no sería objeto de nuevos procesos judiciales.
La esposa y la hija de Heuermann observaron desde la zona del público mientras concluía la audiencia.
El fiscal del condado de Suffolk, Ray Tierney, ha convocado una conferencia de prensa para la tarde del miércoles. Estará acompañado por familiares de las víctimas y por miembros del Grupo de Trabajo para la Investigación de los Homicidios de Gilgo Beach, el cual logró resolver el caso gracias a pistas que incluían ADN recuperado de un trozo de masa de pizza desechado.

Rompe el silencio la esposa del sospechoso del caso de Gilgo Beach
Gran interés público
Ha habido un intenso interés en el caso, y reporteros, investigadores y miembros del público abarrotaron la audiencia. Reporteros y operadores de cámara rodearon a la exesposa de Heuermann, Asa Ellerup, y a su hija mientras estas entraban al edificio.
«Es un día difícil», dijo Robert Macedonio, abogado de Ellerup. «Nadie podría imaginarse jamás en su vida estar aquí, en un tribunal, haciendo fila y rodeado por los medios de comunicación, mientras su exmarido es acusado de siete —y potencialmente ocho— homicidios. Es inimaginable. No hay forma de prepararse para algo así».
En la sala del tribunal, aproximadamente la mitad de los asientos estaban reservados para los familiares de las víctimas y para agentes del orden público.
Heuermann, vestido con un blazer negro y una camisa blanca abotonada, dio respuestas breves a Tierney, el fiscal, cuando se le preguntó si comprendía y aceptaba los cargos de los que se declaraba culpable. En ningún momento miró hacia atrás, hacia la galería abarrotada de la sala, manteniendo la mirada fija al frente.
¿Cómo ocurrieron los hechos?
La investigación de Gilgo Beach comenzó formalmente en 2010, después de que la policía hallara numerosos restos humanos a lo largo de una remota carretera costera en la orilla sur de Long Island, lo que desencadenó la búsqueda de un posible asesino en serie; esta búsqueda atrajo el interés mundial e inspiró una película de Hollywood.
Los investigadores utilizaron análisis de ADN y otras pruebas para identificar a las víctimas. En algunos casos, lograron vincularlas con restos hallados en otros lugares de Long Island años atrás.
Los restos de 6 víctimas, Melissa Barthelemy, Maureen Brainard-Barnes, Amber Lynn Costello, Valerie Mack, Jessica Taylor y Megan Waterman, fueron encontrados entre la maleza a lo largo de Ocean Parkway, cerca de Gilgo Beach. Los restos de otra víctima, Sandra Costilla, fueron hallados a más de 60 millas de distancia, en los Hamptons.
La policía también identificó a una octava mujer, Karen Vergata, cuyos restos fueron hallados en Fire Island, a más de 20 millas al oeste, en 1996, y cerca de Gilgo Beach en 2011. Hasta el martes, Heuermann aún no había sido imputado por el asesinato de Vergata.
Sin embargo, a pesar de la atención recibida, que incluyó una serie documental y la película de Netflix de 2020, Lost Girls, la investigación se prolongó durante más de una década, marcada por pistas efímeras y esperanzas frustradas.
Así fue la captura del asesino serial
En 2022, seis semanas después de que un nuevo comisionado de policía creara el grupo de trabajo de Gilgo Beach, los detectives identificaron a Heuermann como sospechoso; para ello, utilizaron una base de datos de registros vehiculares que lo vinculaba con una camioneta pickup que un testigo había declarado haber visto cuando una de las víctimas desapareció en 2010.
Heuermann residió durante décadas en Massapequa Park, a unos 25 minutos en automóvil, cruzando una calzada que atraviesa la bahía de South Oyster, del tramo arenoso donde se hallaron los restos de las mujeres. Trabajaba como arquitecto en Manhattan.
Se cree que algunas de las víctimas desaparecieron de esa comunidad, y se determinó que sus teléfonos celulares emitieron señales captadas por antenas de la zona, según informaron las autoridades. Los datos revelaron que Heuermann mantuvo contacto con algunas de las víctimas justo antes de que estas desaparecieran, señalaron los investigadores.
Tras el hallazgo del camión, un gran jurado autorizó la emisión de más de 300 citaciones y órdenes de registro, lo que permitió al grupo de trabajo indagar a fondo en la vida de Heuermann.
Tras la detención de Heuermann, los detectives dedicaron más de 12 días a registrar su jardín y su vivienda, donde descubrieron una bóveda en el sótano que albergaba 279 armas. En su computadora —indicaron los investigadores— hallaron lo que describieron como un «plan de acción» para los asesinatos, el cual incluía una serie de listas de verificación con recordatorios para evitar hacer ruido, limpiar los cuerpos y destruir las pruebas.


