Por: Rey Arturo Taveras
Radhames Rodríguez y Johan Rosario ya dieron el ejemplo con RD$100,000 y RD$ 60,000.
La vida de Leo Sánchez pende de un hilo y hace falta la solidaridad de más empresarios y políticos millonarios.
La vida de Juan “Leo” Sánchez, dirigente comunitario y político del PRM, cuelga de un suspiro, como una vela que titila frente al viento.

Fue operado a corazón abierto en una clínica de Santiago, pero la cirugía no terminó en el quirófano. El verdadero reto es económico, y aún no ha sido superado.
Aunque el pueblo de Tamboril reunió casi 1.5 millones de pesos en un emotivo telemaratón, faltan más de 850 mil pesos para cerrar la deuda médica que lo mantiene con vida. Y cada minuto cuenta.
Leo, empleado de EDENORTE, delegado electoral y servidor entregado, ha sido más útil a su comunidad que muchos discursos vacíos.
Pero ahora es él quien necesita ser sostenido por la comunidad que tantas veces ayudó. Y, aunque el pueblo respondió con el corazón en la mano, los poderosos aún no lo han hecho.
En un municipio donde abundan los políticos millonarios y los empresarios exitosos, la responsabilidad no puede seguir recayendo solo sobre los hombros solidarios de dos ciudadanos: Johan Rosario y Radhamés Rodríguez, quienes aportaron 100 mil y 60 mil pesos, no por obligación, sino por humanidad. Sus nombres hoy brillan con luz propia, porque cuando muchos callaron, ellos dijeron “presente”.
Pero el silencio de otros, políticos con influencia, empresarios con capital, funcionarios con poder, retumba como una ausencia dolorosa.
¿Dónde están los que juraron servir al pueblo? ¿Dónde están los que se lucran del Estado y ahora dan la espalda a uno de los suyos?
No es justo que cada obra de caridad, cada urgencia, cada causa noble de Tamboril termine en los mismos corazones generosos, mientras otros miran desde balcones dorados.
Leo Sánchez no pide privilegios, pide vida. Pide que quienes pueden, actúen. Que quienes tienen, den. Que quienes se han beneficiado del pueblo, devuelvan aunque sea una parte. Porque Tamboril ha dado el alma, pero aún falta el corazón completo para salvar a uno de los suyos.
Se necesitan más corazones solidarios para salvar a Leo Sánchez.
¿Dónde están los empresarios y políticos? ¡El tiempo apremia!


