WASHINGTON.- Estados Unidos anunció de manera oficial su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reafirmando que no pagará las cuotas pendientes que mantenía con la institución.
La decisión marca un hito histórico en la relación entre el país norteamericano y la agencia sanitaria de la ONU.
La medida ha generado reacciones diversas a nivel global, con gobiernos y organismos internacionales expresando preocupación por el impacto que podría tener en la cooperación sanitaria internacional, especialmente en programas de control de enfermedades y emergencias sanitarias.
En respuesta, portavoces de la OMS señalaron que lamentan la decisión y que continuarán trabajando con los países miembros restantes para garantizar la continuidad de sus programas de salud pública.
La polémica sobre las cuotas pendientes también ha acaparado la atención mediática, dado que Estados Unidos era uno de los principales contribuyentes al organismo.
La imagen de esta ruptura se ha vuelto simbólica: un águila estadounidense alejándose del edificio de la OMS, con montones de dinero en llamas en primer plano, representa gráficamente la tensión entre ambos actores.
El movimiento se produce en un contexto de creciente debate sobre la participación de Estados Unidos en organismos multilaterales y plantea preguntas sobre el futuro de la cooperación internacional en salud pública.


