El escándalo afecta a una vasta base de usuarios que aguarda la reapertura de operaciones tras la suspensión dictada por el Banco Central. Quienes tienen allí sus ahorros no podrán acceder a ellos al menos por 15 días debido a que el banco está intervenido.
La crisis política que desencadenó la intervención de Ueno Bank
El Banco Central sufrió consecuencias políticas directas con la renuncia de su titular, Carlos Carvallo, quien ocupó antes cargos directivos en la Financiera Ueno. En consecuencia, el presidente Santiago Peña nombró de manera interina a Liana Caballero para conducir el organismo.
El mandatario paraguayo quedó en el centro de las críticas debido a sus antecedentes como accionista de Ueno Holding hasta el año 2025. Ahora busca contener el malestar social y político mediante el impulso de una ley en el Congreso que permita acelerar los procesos de devolución de fondos. En sus declaraciones recientes, Peña calificó el episodio como un problema específico de la entidad y descartó una crisis sistémica en el sistema bancario local.
Sin embargo, la oposición política ya activó mecanismos para promover un juicio político contra el presidente y su vicepresidente, Pedro Alliana. La fiscalía profundiza la investigación por presunta lesión de confianza mientras la policía mantiene custodia en la sede central de la entidad en Asunción.
La reputación del mercado financiero paraguayo, valorado hasta hoy por su estabilidad y bajos impuestos, atraviesa su momento delicado ante la sospecha de controles deficientes y vínculos peligrosos entre el sector privado y el poder político. La preocupación escala por la administración de recursos públicos. Ueno Bank gestiona unos US$380 millones del Instituto de Previsión Social destinados a jubilaciones, además de otros fondos estatales que elevan la exposición total a un rango de entre US$800 y US$850 millones.


