Estudiamos el rechazo aireado de los gobernantes anteriores y de todos los que defendían la corrupción. Exigían que, en vez de investigarlos a ellos, fuera la opinión pública quien lo hiciera. Alejando con ello la posibilidad de tener presidentes que detuvieran los casos de corrupción y enviaran a la justicia a todos los culpables. Por tanto, el pueblo dominicano no puede dar un salto hacia ese estilo de presidente desinteresado en el robo de los dineros públicos.
Nadie puede negar que quien ha cambiado ese estilo es el presidente Luis Abinader, quien, al ordenar las auditorías pertinentes, ha puesto a disposición de la justicia a los presuntos culpables. Un cambio del cielo a la tierra. Por tanto, solo eso me garantiza una lucha real contra la corrupción.
Formamos a los principales, más altos e íntegros dirigentes a nivel político que ha conocido el país en los últimos tiempos.
Estamos en el camino correcto, pero eso hay que preservarlo. Entre nuestros principales aportes al partido está haber formado primero a nuestro presidente en lo que él necesitó, y agradezco que lo haya reconocido en varias ocasiones; a mi hijo José Ignacio Paliza, a quien formé desde jovenzuelo hasta ser uno de los más brillantes; al presidente del Senado, Ricardo de los Santos; al cónsul general en Nueva York, Chu Vásquez; haber dado siempre consejos a Kelvin Cruz, Eddy Olivares, Josefa Castillo, Kimberly Taveras y su esposo Jheyson García, diputados ambos; a Dagoberto Rodríguez Adames, mi compadre; a Ginnette Bournigal, de Puerto Plata, quien siempre tuvo nuestro apoyo, brillante, al exsenador de Monte Plata Lenín Valdez, al senador actual de Monte Plata, Pedro Antonio Tineo, a quien también formamos, el diputado Román de Jesús de Monte Plata, quienes siempre acudieron a mí en todos los sentidos y siempre fuimos su asesor, al presidente del partido en Monte Plata, Víctor Pichardo; el licenciado Wellington Arnaud que siempre también fue como otro hijo de mi casa y a casi todos los de la alta política del partido, de quienes me siento muy orgulloso. No quiero dejar de mencionar a mi hermano Darío Gómez Martínez y a Orlando Jorge Mera quien fue mi hijo desde los quince años aunque ya no estén con nosotros. Pueblo dominicano no podemos dar paso atrás.
Les reitero que no podemos dar un paso atrás con un presidente que rechaza el robo, cuando tenemos funcionarios y políticos brillantes. El país deberá seguir en buenas manos. Por supuesto, nada es perfecto; de ahí que el PRM debe seguir en el poder. Es una sugerencia visionaria para continuar con el desarrollo y el bienestar del país.
Con esto no aplastamos a los otros partidos que no quieren combatir la corrupción; allá ellos. Por esta visión y en medio de esta crisis global, el pueblo dominicano tiene en el PRM, a nuestro juicio, su mejor y más seguro camino.
Desde mi actitud de recuperación inquebrantable, acepto que ocurra lo que más conviene a mi vida, pero mis aportes han estado ahí, pensando solo en el pueblo dominicano. Mi familia queda con el único patrimonio del honor y una espléndida preparación para que sigan marchando en la vida. Aunque no les dejo riquezas. Nunca me preocupé por dejar fortuna, porque el honor tiene más valor que el dinero para los seres virtuosos. Soy su humilde siervo, listo para servir a sus mejores intenciones.
Muchas gracias, pueblo dominicano.


