WASHINGTON.-El portaaviones Gerald R. Ford completó uno de los despliegues más extensos de la Armada de Estados Unidos desde la Guerra de Vietnam. Regresó el sábado al puerto de Norfolk, en Virginia, tras casi un año de operaciones ininterrumpidas en aguas internacionales. A bordo, más de 5.000 militares desembarcaron después de 326 días de misión, una marca solo superada por dos portaaviones en la historia militar reciente estadounidense.
El Gerald R. Ford concluyó una travesía de 11 meses, durante la cual la Armada de Estados Unidos intervino en la guerra con el régimen de Irán y participó de la captura del exdictador de Venezuela, Nicolás Maduro.
El buque, considerado el más grande y tecnológicamente avanzado de la flota, se convirtió en referencia por la duración y complejidad de las operaciones ejecutadas. El recibimiento en Norfolk reunió a cientos de familiares y autoridades, entre ellos el secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien reconoció el esfuerzo de la tripulación y el impacto de la misión.
La misión del Gerald R. Ford se inició el 24 de junio del año pasado como un despliegue rutinario en tiempos de paz, con escalas en el Mediterráneo y el Mar del Norte.
El itinerario cambió en octubre cuando el portaviones se encontraba en el puerto de Split, Croacia, y el Pentágono ordenó su traslado al Caribe, ante los rumores de una intervención militar en Venezuela. El 3 de enero, la operación culminó con la captura de Nicolás Maduro, quien fue trasladado a Nueva York y puesto a disposición de la justicia federal.
La siguiente fase del despliegue comenzó tras el estallido de la guerra en Irán el 28 de febrero. El Gerald R. Ford recibió la orden de dirigirse a Oriente Medio, donde se integró al operativo militar estadounidense en la región, sirviendo como plataforma para el lanzamiento de aeronaves y la coordinación de operaciones de combate.

Durante los 11 meses de misión, la tripulación enfrentó incidentes relevantes. En marzo, un incendio en la lavandería del buque mantuvo a los marineros trabajando durante 30 horas para controlar las llamas y reparar los daños.
Unos 600 tripulantes perdieron temporalmente el acceso a sus literas, aunque no se reportaron heridos graves. Además, el portaviones experimentó fallos recurrentes en el sistema de tuberías y en los inodoros, lo que obligó a realizar reparaciones de emergencia en puerto y generó dificultades adicionales para la vida a bordo.
El regreso del Gerald R. Ford representa un alivio para las familias de los marineros, muchas de las cuales aguardaron en el puerto con pancartas y banderas tras casi un año sin contacto directo. Algunas familias relataron a CNN los desafíos de atravesar largos periodos personales en soledad, como el crecimiento de los hijos o cambios en la rutina familiar.
El almirante Daryl Caudle destacó que la duración del despliegue superó los estándares habituales de la Armada, que prevén misiones de hasta siete meses. Además, expresó su deseo de evitar que este tipo de despliegues prolongados se repita, ya que la tripulación y sus familias enfrentaron desafíos físicos y emocionales fuera de lo previsto.
(Con información de EFE y CNN)


