Exigen una audiencia con  el secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert Kennedy,  para discutir las preocupaciones sobre los retrasos y los recortes en esta agencia vital.

Al menos dos empleados, incluido el subdirector del programa, han sido reasignados temporalmente al ICE y al Servicio de Salud Indígena, escribió el representante Nick LaLota (republicano por Long Island) en una carta a Kennedy solicitando una «sesión informativa del Congreso» sobre cómo «los desafíos operativos están limitando el acceso a la atención médica para los socorristas y los sobrevivientes».

Según LaLota, estas reasignaciones «exacerban aún más la escasez de personal del programa y los perjudiciales tiempos de espera para los pacientes».

“Los socorristas y sobrevivientes que padecen cáncer y otras afecciones potencialmente mortales relacionadas con el 11-S han informado haber esperado meses para obtener citas y aprobaciones”, escribió LaLota en su carta del 6 de marzo, que fue firmada conjuntamente por ocho congresistas republicanos de Nueva York y Nueva Jersey y publicada recientemente para el público.

Trump elimina más de 870 puestos del programa de salud del 9/11

9/11

La comunidad de sobrevivientes y socorristas de los atentados del 9/11 enfrentaron en abril del pasado año una nueva crisis: la administración de Donald Trump ha eliminado más de 870 puestos de trabajo del Programa de Salud del World Trade Center, dejando a miles de personas expuestas a enfermedades sin atención médica ni recursos básicos.

Michael Barasch, abogado que representa a más de 40,000 sobrevivientes y socorristas, fue contundente: “Al eliminar el programa de salud, la gente va a morir. Pierdo 2 clientes cada día por enfermedades relacionadas con el 9/11″, recoge el sitio de Fox 5 New York.

Barasch advirtió que, además de los efectos físicos, los niveles de estrés postraumático (PTSD) están aumentando dramáticamente en la comunidad afectada, en parte porque muchos ya no tienen acceso a los servicios médicos ni psicológicos que necesitan.

Según él, las consecuencias ya se están viendo: pacientes con cáncer no consiguen citas, las líneas telefónicas no tienen personal que atienda y no hay médicos disponibles para certificar enfermedades vinculadas al 9/11, un requisito fundamental para acceder al Fondo de Compensación a las Víctimas.

Un programa vital en riesgo

El Programa de Salud del World Trade Center fue establecido en 2011 bajo la Ley Zadroga. Proporciona atención médica y seguimiento a las personas expuestas a toxinas tras el colapso de las Torres Gemelas. A la fecha, ha identificado 69 tipos de cáncer relacionados con la nube tóxica que cubrió el Bajo Manhattan durante semanas.

Pero tras los recortes, la operatividad del programa está colapsando.

“Si eres un socorrista o un civil que vivió o trabajó en el Bajo Manhattan después del 11 de septiembre y tienes cáncer, no hay nadie que atienda tus llamadas”, explicó Barasch. “No hay doctores que te traten, ni doctores que certifiquen tu enfermedad para que puedas recibir compensación”.

Aunque comúnmente se asocia el programa con bomberos, policías y trabajadores de emergencia, miles de civiles (residentes, empleados de oficina, maestros y niños en edad escolar) también estuvieron expuestos. Muchos de ellos están comenzando a presentar síntomas o diagnósticos de cáncer décadas después.

A casi 24 años del peor atentado en la historia de EE.UU., siguen apareciendo víctimas de esta situación, cuya vida pende ahora de un hilo tras esta decisión del presidente Trump. (Foto: Michael Dwyer/AP)

Ahora, con la infraestructura debilitada, estas personas enfrentan obstáculos aún mayores para obtener atención médica o beneficios.

“Hay personas que ni siquiera sabían que calificaban para el programa y ahora, cuando finalmente piden ayuda, no hay nadie que las atienda”, lamentó Barasch.

El impacto de estos recortes no es solo físico. La atención psicológica era uno de los pilares del programa, y su ausencia está desatando una crisis de salud mental entre los afectados.

“El PTSD está explotando entre los sobrevivientes. Sin apoyo, la ansiedad y la depresión se intensifican. Es una bomba de tiempo”, explicó el abogado.

Los expertos advierten que, sin intervención, el costo emocional y social será incalculable.

El activista John Feal, un socorrista herido durante las labores de rescate y voz clave en la defensa de los derechos de esta comunidad, fue aún más contundente: “Esto es una falta de empatía inhumana. No es un problema de nivel uno al 10… esto es 1,000”.

Feal recordó que más personas han muerto por enfermedades del 9/11 que en los atentados mismos, y advirtió que la nueva situación limitará drásticamente la posibilidad de certificar nuevos casos de cáncer.

“Si hoy eres un socorrista diagnosticado con cáncer, el médico del programa ya no puede contactar a NIOSH para validar tu enfermedad. Es absurdo y peligroso”.

¿Qué se necesita ahora?

Los defensores de los sobrevivientes están pidiendo acciones urgentes por parte del Congreso y la administración actual. Entre sus demandas:

* Restablecer el personal eliminado del programa

* Reintegrar al Dr. John Howard como director de NIOSH

* Asignar fondos de emergencia para garantizar atención médica continua

* Reactivar los canales de certificación para enfermedades relacionadas con el 9/11

Según Barasch y Feal, el tiempo es esencial. Cada día que pasa sin atención, nuevas vidas se pierden.

Para muchos, el Programa de Salud del World Trade Center representa más que tratamiento médico: simboliza el compromiso moral y patriótico del país con quienes sacrificaron su salud para ayudar a otros. Su debilitamiento representa una traición profunda.

“No es solo una violación del deber. Es una traición a los héroes de nuestra nación”, concluyó Barasch.

Puedes verificar si calificas para atención médica gratuita y compensación económica visitando el sitio oficial del Programa de Salud del World Trade Center: www.cdc.gov/wtc.