NUEVA YORK.-La esquina de las avenidas Westchester y Bryant, en el corazón del sector de Longwood en El Bronx, lleva ahora oficialmente el nombre de Héctor Lavoe Way, en honor al «Cantante de los cantantes».
Héctor Lavoe, reconocido como «El jibarito de Ponce» y aclamado por su inconfundible voz y estilo improvisador, vivió en esa misma intersección cuando emigró desde Puerto Rico en 1963. Tenía apenas 16 años y comenzaba un camino que lo llevaría a convertirse en una de las voces más emblemáticas de la música latina.
Durante el acto de inauguración, su amigo Héctor Leguillow recordó: “Era uno de los cantantes más espontáneos e ingeniosos en la improvisación de la música latina. Su talento nunca será olvidado”.
La ceremonia contó con la presencia de vecinos, fanáticos y familiares, entre ellos su hijo José Pérez, quien aún reside en El Bronx. “Tener un padre con tanto prestigio e influencia en la música, y que se le reconozca de esta manera, es muy importante”, expresó con emoción.
Lavoe falleció en 1993, pero su legado sigue vivo, no sólo en sus grabaciones, sino ahora también en el mapa urbano de Nueva York.
La salsa tiene como uno de sus grandes referentes a Héctor Juan Pérez Martínez, mejor conocido como Héctor Lavoe, quien nació el 30 de septiembre, pero de 1946 en el municipio de Ponce, el segundo más grande de Puerto Rico.
Pintor, mesero y conserje fueron algunos de los primeros trabajos de Héctor en la ciudad estadunidense, hasta que en 1966 se alió con Willie Colón para formar uno de los dúos más grandes en la historia de la música latina; de esta hermandad musical surgieron discos como La gran fuga, Lo mato, El Juicio y los dos volúmenes de Asalto navideño.
Aunque su vida, que terminó el 29 de junio de 1993 en un hospital de Nueva York tras varios años luchando contra el sida, no fue fácil, pues desde pequeño enfrentó situaciones trágicas que acabaron reflejándose en sus canciones, dejando un gran legado en la música .


