NUEVA YORK.-Con el inicio del año, entra en vigor un nuevo impuesto para ciertos envíos de dinero al extranjero que puede tener grandes repercusiones para todos los que envían dinero a sus familias o seres queridos en otros países.
Se trata de un nuevo impuesto federal del 1%, que el gobierno del presidente Donald Trump impuso sobre ciertas remesas enviadas al extranjero.
Todo es parte de la ley fiscal conocida como “One Big Beautiful Bill Act” que fue aprobada en el verano del 2025, y ha sido la causa de muchos cambios.
Este impuesto del 1% se cobra únicamente cuando la remesa se envía en efectivo, o mediante giros postales, cheques de caja u otros instrumentos físicos, es decir, que hay algo físico en la transacción.
El impuesto lo paga la persona que envía el dinero, no quien lo recibe en el extranjero, y no reduce el monto que llega a la familia.
Este cobro, es aparte de lo que las empresas le cobran a las personas por hacer el envío.
Por ejemplo, si una persona va a un lugar a depositar y enviar $1,000 en efectivo, deberá pagar $10 extra como impuesto federal. Pero este es el punto clave: no todas las remesas pagan este impuesto.
El cargo se puede evitar cuando el dinero se envía por medios electrónicos o directamente del banco o usando aplicaciones de envio de dinero en el celular o una billetera digital. La clave es no manejar efectivo.
Sin embargo, hay muchas personas que aún utilizan el efectivo o formas físicas para hacer estos envíos por distintas razones, ya sea porque se sientan más cómodos de esa forma o se les complique usar aplicaciones o una computadora para esto.
Expertos aseguran que el envío de remesas no se detendrá, ya que le objetivo de la mayoría de los inmigrantes al dejar sus países es mandar dinero a los suyos.
Sin embargo, la cantidad y la frecuencia con la que envían podría cambiar.
“Sacrificándose, porque es un sacrificio. Eres ciudadano, residente, todos estamos pasando por una situación muy apretada”, dijo un inmigrante que envía dinero frecuentemente a su país de origen.
Tan sólo en el 2023, inmigrantes en Estados Unidos enviaron a otros países más de 650 mil millones de dólares y según el Center for Global Development este nuevo gravamen podría significar una reducción del 1.6% en las remesas en general.
Se estima que México, donde gran parte de las remesas se originan en efectivo, perdería más de mil 500 millones de dólares anuales.
Por su parte, algunas agencias de envío anticipan una posible caída en sus ingresos.
“Nos afecta a nosotros y va a afectar a los clientes porque 1% es mucho para los clientes que pueden mandar 100 dólares, 50, ahora cuando manden 700 u 800, va a subir un poco más la tarifa”, dijo el dueño de un negocio de envío de dinero.


