SANTO DOMINGO.-El 30 de mayo de 1961 fue martes. El día en Ciudad Trujillo amaneció como cualquier otro para Rafael Leonidas Trujillo Molina. Nada en el aire sugería que el dictador, que por más de 30 años gobernó República Dominicana con mano de hierro, estaba viviendo sus últimas horas. Nadie, excepto un grupo de conspiradores, sabía que ese día cambiaría la historia del país.
De acuerdo a relatos históricos, a las 9:45 de la noche, el vehículo en que viajaba el generalísimo (como también se le llamaba), fue ametrallado en una emboscada cuando transitaba por la avenida George Washington, con destino a su ciudad natal, San Cristóbal.

La dictadura de Trujillo duró tres décadas y es considerada como una de las más sangrientas del siglo 20 en toda Latinoamérica.
Existía un monopolio del Estado, se torturaban y asesinaban personas por el simple hecho de no estar de acuerdo con las decisiones del régimen y su accionar. En octubre de 1937, Trujillo ejecutó la denominada “Masacre del Perejil”, en la que ordenó a sus tropas la erradicación masiva de haitianos que residían en el territorio dominicano, particularmente en las fincas agrícolas situadas en la frontera entre Haití y República Dominicana. En ese hecho, perdieron la vida alrededor de 20 mil personas.
Balaguer llegó a preconizar la muerte de Trujillo
De igual forma, el atentado a Rómulo Bétancourt. Estos hechos contribuyeron a despertar la conciencia entre la población contra el régimen, que culminó con el asesinato del caudillo. Se recuerda que Trujillo llegó al poder en 1930, tras un golpe de Estado contra el Gobierno del general Horacio Vásquez.
Datos históricos indican que ejercía control absoluto sobre el país, mediante una severa represión política en contra de la población, el culto a su personalidad y manipulación y control total sobre las instituciones del Estado.


