La gente en Venezuela: ¿pacífica o violenta?

Antonio Ledezma
María Corina Machado se ha convertido en uno de los principales referentes de esa ciudadanía organizada. Su liderazgo ha demostrado que firmeza no significa violencia y que coraje no equivale a confrontación armada
Venezuela ha padecido el asalto de sus instituciones, la persecución de sus ciudadanos, la ruina de familias enteras y el exilio y dispersión de millones de compatriotas. Ha visto cárceles llenas de inocentes, bienes confiscados, propiedades invadidas, maestros empobrecidos, trabajadores despedidos y jóvenes obligados a abandonar el país. Aun así, la sociedad venezolana ha conservado una virtud que merece ser reconocida: su vocación democrática. la resistencia democrática venezolana ha sido predominantemente pacífica, incluso cuando ha enfrentado represión, amenazas e incidentes violentos.

Se ha intentado difamar a los venezolanos, presentándolos como un pueblo inclinado al desorden y a la violencia. La realidad, sin embargo, puede leerse en las plazas, los centros de votación, las vigilias, las caminatas, las jornadas de recolección de firmas y en la perseverancia de las madres que siguen esperando el regreso de sus hijos. Venezuela ha resistido como resiste el árbol frente al vendaval: se dobla, pierde hojas, cruje, pero conserva sus raíces.

Nuestro pueblo sabe cuánto vale un voto. Esa papeleta, aparentemente frágil, se ha convertido para millones de venezolanos en una herramienta de dignidad y en una forma de afirmar la fuerza de la ciudadanía frente a la coerción del Estado, las milicias y los grupos parapoliciales. Cada vez que el autoritarismo cerró una puerta, los ciudadanos buscaron otra vía constitucional: una elección, un referéndum, una consulta popular, una marcha, una huelga de hambre, una vigilia o una mesa de diálogo.

Así ocurrió cuando miles de padres y representantes salieron a las calles al grito de «Con mis hijos no te metas», para defender el derecho de sus hijos a recibir una educación libre. Así ocurrió también cuando productores, ganaderos y agricultores se congregaron en plazas públicas para defender el campo venezolano, amenazado por una Ley de Tierras que favoreció invasiones, inseguridad jurídica y destrucción de la capacidad productiva.

También respaldamos a los trabajadores petroleros cuando Hugo Chávez, con el sonido de un silbato convertido en símbolo de arbitrariedad, ordenó su despido masivo. Aquellos venezolanos defendían a PDVSA, una empresa construida durante generaciones por técnicos, obreros y profesionales. Defendían, además, una riqueza que pertenecía a toda la nación.

La resistencia venezolana también ha tenido el rostro sereno de quienes realizan una huelga de hambre. El 3 de julio de 2009 inicié una en la sede de la OEA en Caracas para denunciar el despojo de las competencias de la Alcaldía Metropolitana, exigir el respeto a la descentralización y reclamar los recursos necesarios para pagar a sus trabajadores. Muchos venezolanos han protagonizado vigilias y han pasado noches enteras en plazas, esperando que la aurora trajera la luz de una libertad tantas veces prometida y tantas veces aplazada.

En 2004 promovimos el referendo revocatorio contra Hugo Chávez, una iniciativa prevista por la Constitución. El proceso enfrentó obstáculos, demoras y procedimientos destinados a intimidar a los ciudadanos. La llamada exigencia de las «firmas planas» obligó a miles de venezolanos a ratificar su voluntad, y luego apareció la infame Lista Tascón, utilizada como instrumento de persecución contra mujeres y hombres cuyo único «delito» había sido ejercer un derecho constitucional.

El 2 de diciembre de 2007, los venezolanos derrotamos mediante el voto la reforma constitucional que Chávez pretendía imponer. Fue una victoria cívica, alcanzada con organización y perseverancia. En 2008, acudimos nuevamente a las elecciones de alcaldes y gobernadores. El pueblo eligió, pero el poder respondió recortando competencias, confiscando recursos y convirtiendo a muchas autoridades regionales y municipales en simples administradores de nóminas. La Alcaldía Metropolitana de Caracas fue una de las víctimas más visibles de aquel despojo.

En las elecciones parlamentarias de 2010, la voluntad ciudadana volvió a expresarse en las urnas. Sin embargo, las reglas electorales y la distribución de las circunscripciones favorecieron una representación que no reflejó con justicia el peso de cada voto. En diciembre de 2015, la oposición obtuvo una contundente mayoría calificada en la Asamblea Nacional. Pocas semanas después, el Tribunal Supremo de Justicia, subordinado al poder político, inició una operación destinada a neutralizar esa mayoría y declaró al Parlamento en desacato.

El 16 de julio de 2017 ofrecimos otra lección de civismo. La consulta popular convocada por la Asamblea Nacional y organizada junto con amplios sectores de la sociedad civil movilizó a universidades, gremios, iglesias, organizaciones ciudadanas y voluntarios dentro y fuera de Venezuela. Millones de venezolanos participaron con serenidad y firmeza: rechazaron la constituyente impuesta por Nicolás Maduro, exigieron el respeto a la Constitución y reclamaron la renovación de los poderes públicos. Fue una jornada de ciudadanía, sin fusiles, sin violencia y sin miedo.

No se trató de un hecho aislado. A lo largo de los años, incluso bajo condiciones de represión, la sociedad venezolana ha procurado resolver sus conflictos mediante mecanismos constitucionales. También hemos acudido al diálogo. Se han celebrado múltiples negociaciones, con mediadores, acompañantes internacionales y documentos suscritos. Muchas de esas reuniones fueron utilizadas por Jorge Rodríguez como instrumentos de manipulación y dilación. El pueblo venezolano, sin embargo, mantuvo abierta la disposición a conversar porque conoce el precio de la paz y entiende que la política debe servir para resolver conflictos, no para agravarlos.
La sociedad venezolana ha procurado resolver sus conflictos mediante mecanismos constitucionales

La elección presidencial del 28 de julio de 2024 confirmó esa conducta cívica. María Corina Machado, ganadora de las primarias opositoras con el voto favorable del 93 % y víctima de una inhabilitación arbitraria, respaldó la candidatura de Edmundo González Urrutia. En lugar de convocar a la violencia, promovió la organización ciudadana, la defensa del voto y la preservación de las actas electorales. Los venezolanos se organizaron, votaron, protegieron las pruebas de su decisión y exigieron que se respetara el resultado.

El informe final del Centro Carter concluyó que las elecciones no cumplieron con los estándares internacionales de integridad electoral y no podían considerarse democráticas. También señaló que las actas recopiladas y publicadas por la oposición eran confiables y mostraban una victoria clara de Edmundo González Urrutia, mientras el Consejo Nacional Electoral se negó a publicar los resultados desagregados por mesa. La jornada electoral, pese a las tensiones y a algunos incidentes aislados, fue descrita como mayoritariamente pacífica.

Ese comportamiento confirma una verdad que no debe ser distorsionada: la mayoría de los venezolanos no ha respondido a la violencia del poder con una violencia equivalente. Ha respondido con votos, firmas, movilizaciones, vigilias, huelgas de hambre, organización ciudadana y defensa constitucional. Incluso en los momentos más difíciles, la resistencia democrática ha procurado preservar la vida, la paz y la posibilidad de una transición ordenada.

Hoy existe una amplia convergencia de venezolanos alrededor de la causa democrática. Allí están quienes siempre se opusieron al chavismo, pero también ciudadanos que alguna vez creyeron en sus promesas y ahora comprenden la magnitud del daño causado. Esa unidad nace del dolor compartido, de la experiencia acumulada y de una voluntad mayoritaria de reconstruir el país.

María Corina Machado se ha convertido en uno de los principales referentes de esa ciudadanía organizada. Su liderazgo ha demostrado que firmeza no significa violencia y que coraje no equivale a confrontación armada. Frente a la persecución, la inhabilitación y las amenazas, ha insistido en la organización popular, la defensa del voto y la recuperación pacífica de las instituciones. Su mensaje ha sido, esencialmente, el de una rebelión cívica: ciudadanos movilizados para hacer valer su soberanía sin renunciar a la democracia.
Venezuela necesita un gran acuerdo de reconstrucción nacional

Su presencia en Venezuela debe contribuir a unir aún más a nuestro pueblo alrededor de los valores de la libertad, la justicia, la democracia y el respeto a la dignidad humana. Un pueblo sin organización camina con dificultad hacia su meta; un pueblo organizado convierte su esperanza en fuerza creadora. Y un pueblo organizado pacíficamente puede derrotar el miedo sin convertirse en aquello que combate.

Venezuela necesita un gran acuerdo de reconstrucción nacional. La gente tiene derecho a saber hacia dónde va el país, cuál es el destino que estamos edificando y qué responsabilidades asumirá cada sector para levantar las instituciones, recuperar la economía, reunir a las familias y restablecer la confianza.

La lucha de hoy exige libertad para todos los presos políticos y una fecha cierta para celebrar una elección presidencial auténtica. María Corina Machado y Edmundo González Urrutia representan dos dimensiones complementarias de la causa democrática: el liderazgo ciudadano que moviliza al país y la legitimidad electoral expresada en las urnas. Con la ciudadanía organizada, con métodos pacíficos y con un propósito nacional compartido, Venezuela podrá abrir la puerta de la República que merece.

Lo Más Leído de la Semana

PN instala agregado policial en cuartel de Providencia-USA

NUEVA YORK.- El director de la Policía Nacional en...

INFOTEP entrega certificados por validación ocupacional a dominicanos en Nueva York

 43 trabajadoras de la belleza y peluquería recibieron títulos...

Diomedes Tejeda explica funciones de Comisión Técnica que Investiga Terrenos del Estado

De los servicios de prensa del periódico digital EL...

Otras Noticias

Related Articles

Categorias Populares