BUDAPEST.-Ningún asistente sufrirá represalias, ya que la marcha, coorganizada esta vez por el ayuntamiento, es un evento municipal y no requiere la autorización de la policía.
«La policía tiene una sola tarea mañana, y es muy importante: garantizar la seguridad de los ciudadanos húngaros y europeos que asisten al evento», declaró Karacsony durante una reunión informativa con la comisaria de Igualdad de la UE, Hadja Lahbib, de visita en Budapest.
Grupos de extrema derecha anunciaron múltiples contraprotestas a lo largo del recorrido previsto de la marcha.
Pequeños grupos de contramanifestantes de extrema derecha intentaron interrumpir la marcha pacífica, pero la policía los separó y modificó el recorrido de la marcha para evitar enfrentamientos.
El ministro de Justicia, Bence Tuzson, envió esta semana una carta a las embajadas de la UE advirtiendo a los diplomáticos y al personal que no participen debido a la prohibición policial.
Varios países de la UE han informado a sus ciudadanos de las posibles multas mediante avisos de viaje.
Sociedad en constante polarización

Desde el regreso de Orban al poder en 2010, el país de 9,6 millones de habitantes ha ido reduciendo progresivamente los derechos LGBTIQ+ y es el primer ministro en prohibir una marcha del Orgullo.
Orban afirma haberse sentido envalentonado por la ofensiva antidiversidad del presidente estadounidense Donald Trump.
«Orban está empleando una fórmula de eficacia comprobada de cara a las elecciones del próximo año: generar conflicto», declaró a AFP el analista político Daniel Mikecz, quien añadió que, de esta manera, ese presidente estaba «polarizando la sociedad».
Ser LGBTIQ+ en América Latina: 1.200 asesinatos y una alerta incesante


