SANTO DOMINGO.- Un psicólogo condenado a 15 años de prisión por homicidio participa desde la cárcel en una investigación científica que busca comprender cómo funciona el cerebro humano ante situaciones de violencia.
El psicólogo Ruthbelkis Suazo, quien actualmente se encuentra cumpliendo condena en una cárcel del país, es parte del estudio que analiza perfiles psicológicos y marcadores neurológicos en hombres condenados por hechos violentos.
Del crimen al estudio del cerebro
Suazo fue condenado por quitarle la vida a otro hombre, un hecho que ocurrió tras un conflicto emocional que escaló hasta un momento en que perdió el control.
“Yo había soportado muchas situaciones durante meses y hubo un día en que no lo pude soportar”, afirmó.
Tras su ingreso al sistema penitenciario decidió investigar qué había ocurrido en su propio comportamiento.
“Cuando llegué a la cárcel pedí permiso para estudiar porque entendía que algo había pasado conmigo y necesitaba saber qué pasó”, explicó.

Ese proceso lo llevó a estudiar el funcionamiento del cerebro, las emociones y la conducta violenta, hasta entrar en contacto con investigadores y médicos como Jorge Morillo y Peater Stoeter, quienes lo integraron al proyecto científico sobre “Marcadores neurológicos y neuropsicológicos de feminicidas: una investigación con Resonancia Magnética Funcional”.
“No quiero que nadie llegue a lo que me pasó”
Tras once años en prisión, Suazo aseguró que su mayor motivación es evitar que otras personas repitan su historia.
“No quiero que nadie llegue a lo que me pasó a mí. Ojalá todo este proceso sirva para dejar algo a la sociedad”, expresó.

La investigación que fue desarrollada por especialistas de Cedimat, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la Fundación Manantial de Vida, analiza perfiles psicológicos y cerebrales de hombres condenados por feminicidio.
Suazo declaró que el proyecto surge ante la necesidad de comprender por qué una persona puede llegar a cometer un acto de violencia extrema contra alguien cercano.
“Cada vez que vemos que una mujer cae en manos de su pareja nos preguntamos qué hace que un ser humano sea capaz de quitarle la vida a alguien a quien le profesó amor”, comentó.
Siete años estudiando la violencia
Suazo señaló que el trabajo que hoy se presenta es resultado de siete años de análisis de diferentes manifestaciones de violencia como el feminicidio.
El estudio busca identificar patrones emocionales y cognitivos que puedan advertir cuándo una persona está en riesgo de reaccionar violentamente.
Entre los factores detectados están traumas de apego en la infancia, alteraciones emocionales profundas, celos patológicos y distorsiones cognitivas.
“Estamos tratando de reducir cientos de posibles diagnósticos psicológicos a un conjunto de variables que permitan identificar perfiles de riesgo”, manifestó.
La violencia no siempre se ve
Uno de los puntos que más enfatizó Suazo es que la violencia no siempre es visible antes de ocurrir y que una persona puede llevar una vida aparentemente normal durante años.
“Usted puede pasar su vida entera actuando como una persona correcta y formal, pero si se dan ciertas condiciones puede aparecer esa parte primitiva del cerebro”, advirtió.
Investigación para prevenir feminicidios
El proyecto también analiza marcadores neurológicos mediante resonancia magnética, con el objetivo de entender cómo funcionan ciertas áreas del cerebro relacionadas con la regulación emocional y la agresividad.
Los investigadores esperan que estos hallazgos permitan desarrollar instrumentos para evaluar el riesgo de violencia antes de que ocurra.
“Imaginemos que un fiscal pueda tener una herramienta objetiva para saber si una persona tiene riesgo alto o bajo de violencia”, planteó Suazo.
El proyecto contó además con el apoyo de la Dirección General de Prisiones de la República Dominicana, que facilitó el acceso a los participantes privados de libertad.
Investigación analiza patrones emocionales
El objetivo de la investigación es identificar patrones emocionales y cognitivos que puedan ayudar a prevenir conductas violentas en la sociedad.
Para la psicóloga clínica, especialista en crisis y traumas, Lic. Mabel Cruz, comprender cómo funcionan estas dinámicas emocionales es fundamental para detectar señales de alerta a tiempo.

- Según explicó, el análisis de estos casos puede contribuir al desarrollo de estrategias que permitan reducir los niveles de violencia.
Factores emocionales detrás de la violencia
El estudio también plantea que detrás de muchos episodios de violencia pueden existir factores acumulativos.
Entre ellos se mencionan traumas no resueltos, alteraciones emocionales profundas o distorsiones en la forma en que algunas personas interpretan sus relaciones afectivas.
- La especialista espera que este tipo de investigaciones permita desarrollar herramientas para identificar perfiles de riesgo y contribuir a la prevención de la violencia, especialmente en contextos de pareja donde el feminicidio sigue siendo una de las formas más graves de agresión.


