SANTO DOMINGO.-“La voz de Enerolisa sostuvo la fe y la esperanza de generaciones. Referente cultural y símbolo vivo de nuestra identidad, su legado permanecerá en el corazón del pueblo dominicano”, señaló el Ministerio en sus redes sociales.
Núñez fue considerada una de las intérpretes más importantes de la música afrodominicana contemporánea.
Su trayectoria estuvo vinculada a la preservación y difusión de la salve, un género tradicional de raíces africanas que combina cantos de carácter religioso-popular con el acompañamiento de tambores.
La salve se interpreta especialmente en velaciones, fiestas patronales y celebraciones dedicadas a santos, y forma parte del patrimonio espiritual de comunidades afrodescendientes del país.
Nacida en Villa Mella, en el municipio de Santo Domingo Norte, Núñez lideró durante décadas el grupo Enerolisa y la Salve de Mata Los Indios, con el cual llevó esta tradición a escenarios nacionales e internacionales, contribuyendo a su reconocimiento más allá del ámbito local.
Su labor fue fundamental para proyectar la salve como una manifestación viva de la identidad cultural dominicana.
La artista falleció a los 74 años. En 2022 había sufrido un accidente cerebrovascular que afectó su estado de salud, según medios de prensa locales.
Con su muerte, la República Dominicana pierde una de las guardianas de su memoria musical ancestral, cuya voz ayudó a preservar una tradición que forma parte esencial del patrimonio cultural del Caribe.

Villa Mella vivió una jornada de profundo pesar con el sepelio de Enerolisa Núñez, reconocida como la reina de la salve, cuyos restos fueron sepultados la tarde del domingo en el Cementerio Municipal de esta demarcación.
Cientos de personas, entre familiares, artistas populares y comunitarios, acompañaron la despedida y resaltaron su legado cultural como defensora y promotora de esta expresión tradicional.
El cortejo fúnebre salió desde su residencia en la comunidad Mata de Los Indios y realizaron una parada en el parque de Villa Mella donde realizaron cantos y bailes para honrar su memoria.
Luego partieron hasta el camposanto, en medio de tambores, como símbolo del impacto que tuvo Núñez en la identidad cultural de la comunidad.


