WASAHINGTON.-El secretario de Estado Marco Rubio y otros altos funcionarios informaron el lunes por la noche a los líderes del Congreso sobre la sorpresiva operación militar de Estados Unidos en Venezuela, en medio de crecientes preocupaciones de que el presidente Donald Trump esté embarcándose en una nueva era de expansionismo estadounidense sin consultar a los legisladores ni tener una visión clara para dirigir el país sudamericano.
Los líderes republicanos entraron a la sesión a puerta cerrada en el Capitolio apoyando en gran medida la decisión de Trump de quitar del poder por la fuerza al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pero muchos demócratas salieron con más preguntas, ya que Trump mantiene una flota de buques frente a la costa venezolana e insta a las empresas estadounidenses a reinvertir en la industria petrolera del país, que opera muy por debajo de sus posibilidades.

Una resolución sobre poderes de guerra que prohibiría la acción militar de Estados Unidos en Venezuela sin la aprobación del Congreso será sometida a votación esta semana en el Senado.
“No prevemos que haya soldados en el terreno”, declaró posteriormente el republicano Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes.
Dijo que no se puede permitir que el nuevo liderazgo de Venezuela se involucre en el narcoterrorismo ni el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, lo que azuzó la campaña inicial de Trump de ataques mortales a embarcaciones, los cuales han dejado más de 115 muertos.
“Esto no es un cambio de régimen. Esto es una exigencia para un cambio de comportamiento”, expresó Johnson. «No prevemos una participación directa de ninguna otra manera más allá de simplemente coaccionar al nuevo, al gobierno interino, para que eso comience”.
«Tenemos una forma de persuasión, porque como saben, sus exportaciones de petróleo han sido incautadas, y creo que eso llevará al país a un nuevo gobierno en muy poco tiempo”, agregó Johnson.
Pero la senadora Jeanne Shaheen, la demócrata de mayor rango en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, salió diciendo: “Todavía hay muchas preguntas más que necesitan ser respondidas”.
“¿Cuál es el costo? ¿Cuánto le va a costar esto a Estados Unidos de América?”, preguntó posteriormente el representante Gregory Meeks, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes.
Se mantuvo a los legisladores en la oscuridad
La sesión informativa, que se extendió dos horas, se llevó a cabo días después de la sorpresiva acción militar de la que pocos, si es que alguno, de los líderes del Congreso sabían hasta que ya estaba en marcha, un retraso notable en informar a los legisladores, que tienen la última palabra en asuntos de guerra.
Los funcionarios del gobierno respondieron a una serie de preguntas, desde la participación adicional de fuerzas estadounidenses en el terreno hasta el papel del liderazgo de la oposición venezolana. Esta parecía haber sido marginada por el gobierno de Trump, ya que la vicepresidenta del país, Delcy Rodríguez —aliada de Maduro— se convirtió rápidamente en la mandataria encargada del país.
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Delcy Rodríguez jura como mandataria encargada de Venezuela
El secretario de Defensa Pete Hegseth; el presidente del Estado Mayor Conjunto, general de la fuerza aérea Dan Caine, y la secretaria de Justicia Pam Bondi —quien presentó cargos de tráfico de drogas contra Maduro— acudieron a la sesión secreta. Estaba destinada a los llamados líderes del “grupo de los ocho”, que incluye a los líderes de la comisión de inteligencia, así como a los presidentes y legisladores de mayor rango en los comités de seguridad nacional.
Al preguntársele posteriormente si tenía una visión más clara de quién está realmente dirigiendo Venezuela, el senador Mark Warner, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Inteligencia, respondió: “Desearía poder decirte que sí, pero no puedo”.


