El colapso de un tanque de almacenamiento de 1.8 millones de galones en el sector La Capitalita, en Nagua, el pasado martes 24 de marzo, puso de nuevo en el centro del debate una infraestructura que suele pasar desapercibida. El incidente se suma a otro ocurrido en Consuelo, San Pedro de Macorís, en noviembre de 2025, y pone en cuestionamiento el estado en que se encuentran los tanques de agua en el país y la preparación que poseen los sistemas para evitar fallas mayores.
Aunque en ninguno de los casos se registraron víctimas mortales o heridos, los daños materiales evidencian el potencial de riesgo. En Nagua, cinco viviendas resultaron afectadas; en Consuelo, diez. La diferencia respecto a décadas anteriores no es qué tan a menudo ocurran los eventos, sino los lugares en dónde se encuentran.
Diario Libre consultó con varios expertos en la materia sobre las posibles causas de estas explosiones, así como con la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd) con respecto a los tanques que pertenecen al Gran Santo Domingo. También realizó un recorrido por distintas locaciones para determinar el estado en que se encuentran estas estructuras.
Problemática
Tras la explosión en Nagua, Inapa atribuyó el hecho a una “falla estructural” y explicó que el tanque estaba programado para mantenimiento el 26 de marzo, apenas dos días después del colapso, como parte de la “práctica habitual de la dirección provincial”.
Sin embargo, la coincidencia entre la programación de mantenimiento y la falla reaviva dudas sobre si estos eventos responden a casos aislados o a problemas más estructurales en diseño, supervisión o gestión.
- A esto se suman reportes de tanques en condiciones deficientes en localidades como Pimentel, San Francisco de Macorís, Monte Plata y Bayaguana, donde incluso el acueducto no cubre toda la demanda.
Para Luis Salcedo, asesor de operaciones de la Caasd, el problema es identificable. “Los que presentan mayores dificultades son los tanques metálicos y normalmente presentan filtraciones”, afirma. En el Gran Santo Domingo, la entidad supervisa 105 tanques, de los cuales 40 son metálicos y 65 de hormigón distribuidos entre el Distrito Nacional y los municipios de Santo Domingo Norte, Este y Oeste.
Desarrolladores
Según explica, recibieron buena parte de los tanques metálicos de desarrolladores privados en proyectos como Ciudad Real 2, Carmen Renata 3, El Monumental o San Isidro Labrador, y suelen ser estructuras de menor capacidad. En contraste, el mayor volumen de almacenamiento descansa en tanques de hormigón y, hace algunos años, en acero vitrificado.
El sistema también arrastra entre 11 y 12 tanques metálicos que están fuera de servicio, junto a otros de hormigón que dejaron de operar. Algunos están en proceso de rehabilitación.
La Caasd asegura que reforzó sus mecanismos de control, incluyendo monitoreo continuo por personal operativo y el desarrollo de un sistema en línea para seguimiento en tiempo real. También introdujo cambios normativos. “No estamos aceptando tanques metálicos”, afirma Salcedo, al señalar que estos requieren mantenimiento antes de lo previsto y suelen ocasionar más inconvenientes. En su lugar, se priorizan tanques de hormigón o de acero vitrificado, menos vulnerables a la corrosión.
Para Hamlet Otáñez, exdirector de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago, los eventos recientes son apenas “la punta del iceberg”. A su juicio, el problema tiene raíces estructurales vinculadas a la inversión. “Menos del 20 % del presupuesto se dedica a operación y mantenimiento, mientras más del 50 % se va en nómina”, advierte.
En efecto, al revisar los presupuestos de instituciones como la Caasd, Diario Libre constató que el gasto en mantenimiento en diciembre de 2025 fue de 1.1 millones de pesos, frente a 302.3 millones de pesos en remuneraciones.
Para 2026, el presupuesto proyecta RD$ 57.8 millones en mantenimiento frente a RD$ 1,887 millones en nómina, una diferencia de 32 veces. En Inapa, la brecha es aún mayor. El gasto anual en mantenimiento en 2025 fue de RD$ 39.6 millones, mientras que las remuneraciones alcanzaron RD$ 2,319 millones. Para 2026, la relación proyectada supera las 44 veces.


