WASHINGTON.-En un movimiento que subraya las tensiones internas y el escrutinio sobre el gasto del gobierno, el presidente Donald Trump anunció el 5 de marzo la destitución de Kristi Noem como secretaria de Seguridad Nacional.
La salida de Noem, programada para el 31 de marzo, se produce inmediatamente después de enfrentar dos días de intensos interrogatorios en el Congreso por una polémica campaña publicitaria de 220 millones de dólares en la que ella era la protagonista.
La decisión de Trump, comunicada a través de sus redes sociales, nombra al senador republicano por Oklahoma, Markwayne Mullin, como su reemplazo. Mullin, a quien Trump se refirió como un «guerrero Maga», asumirá el liderazgo del DHS en medio de un panorama migratorio y de seguridad complejo.
El epicentro de la controversia que llevó a la salida de Noem es una campaña de anuncios que la mostraban de manera prominente, incluyendo una escena ecuestre filmada en el Monte Rushmore, su estado natal. Durante su testimonio ante el Comité Judicial del Senado (3 de marzo) y el Comité Judicial de la Cámara de Representantes (4 de marzo), Noem defendió la campaña, asegurando que se adjudicó mediante un «proceso competitivo» sin nombramientos políticos de por medio, y que se realizó «correctamente y legalmente».
Un punto crítico de la narrativa fue la discrepancia sobre el conocimiento previo de la campaña. Mientras Noem testificó que había discutido el proyecto con el presidente y que él lo había aprobado, Trump contradijo esta versión en una entrevista con Reuters, afirmando tajantemente: «Nunca supe nada al respecto».
A pesar de su salida del DHS, Noem permanecerá en la órbita de la administración. Trump anunció que la exgobernadora de Dakota del Sur se convertirá en enviada especial para el Escudo de las Américas, la iniciativa presidencial enfocada en la seguridad y la lucha contra el narcotráfico en el hemisferio occidental.
Reacciones inmediatas
La noticia fue recibida con beneplácito por la oposición. Los demócratas del Congreso, que durante meses han repudiado las tácticas de Noem al frente del DHS, especialmente en materia de control migratorio, celebraron su salida.
Robert García, el demócrata de mayor rango en el comité de supervisión de la Cámara de Representantes, reaccionó en redes sociales con un mensaje directo: «Bueno, ahora no tenemos que destituirla». El senador Cory Booker, quien había criticado duramente a Noem en las recientes audiencias y exigido su renuncia, se declaró «contento» con el reemplazo, aunque advirtió que «hay un largo camino por recorrer para controlar a esta agencia fuera de control».

