SANTO DOMINGO.-El movimiento Justicia Jet Set anunció la realización de una jornada de actividades este miércoles 8 de abril de 2026, en conmemoración del aniversario de la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set.
Bajo el lema “Siempre Presentes”, la agenda iniciará a las 10:00 de la mañana con una misa presidida por el padre Rogelio Cruz, seguida de un homenaje a las víctimas a las 11:00 a.m.

El programa contempla además un receso para almuerzo entre 1:00 y 2:00 de la tarde, y la continuación de los actos de recordación desde las 2:00 hasta las 5:00 p.m. Posteriormente, a las 5:00 de la tarde, se celebrará una Santa Eucaristía encabezada por monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo coadjutor de Santo Domingo.
Familiares de las 236 personas fallecidas y de más de 180 sobrevivientes heridos se concentran anoche en la llamada “zona cero” para una vigilia y otros actos conmemorativos, mientras el proceso judicial continúa en etapa preliminar y con una próxima audiencia fijada para el 20 abril.
Los organizadores indicaron que la vestimenta será simbólica: los sobrevivientes deberán asistir vestidos de blanco, mientras que los familiares de las víctimas fallecidas portarán ropa negra.
El movimiento reiteró el llamado a la ciudadanía a acompañar estas actividades en memoria de las víctimas y en reclamo de justicia, al cumplirse un año de uno de los hechos más trágicos registrados en ese centro de entretenimiento.

Estaba todo listo para el 2 de abril. Clarisleny Peguero Castro estuvo varios días preparando la fiesta de cumpleaños sorpresa de su hermano mayor, Lenin. Había encargado la carne para la parrillada, pidió prestadas las sillas de los vecinos para que cupieran todos sus amigos y encargó un pastel enorme para la celebración. Comieron tanto que Lenin decidió guardar un pedazo de su tarta en el congelador para cuando volviera de un viaje a Colombia. Seis días después, en la madrugada del 8 de abril, adelantó la llegada nada más enterarse de que su hermana estaba entre los escombros del derrumbe de la discoteca dominicana Jet Set. Un año después de la brutal tragedia, la familia se agarra a los recuerdos de sus últimos días.
Cuando nadie sabía que la vida de los Peguero Castro iba a cambiar para siempre; cuando Lenin aún pensaba que terminaría de celebrar su cumpleaños con un pedazo de tarta que nunca probó.
El derrumbe de la discoteca Jet Set dejó sin aire a todo un país. El 8 de abril estuvo anotado en el calendario de cientos de dominicanos como el evento del mes. Era uno de los lunes bailables tan icónicos de la capital, que iba a subir al escenario al mítico cantante de merengue, Rubby Pérez, también fallecido. Familias, parejas, grupos de ancianos de municipios aledaños, amigas de la infancia… La cita convocó a casi 2.000 personas en una discoteca con tres décadas de tradición entre la alta sociedad de Santo Domingo. A las 00.44 de la mañana, el techo del local cayó casi por completo sobre los cuerpos de los asistentes, provocando la muerte de 236 personas y dejando casi 200 heridos. Muchos de ellos siguen hoy en terapias físicas y psicológicas para superar un evento que nunca debió haberse celebrado.
Sorayda Peguero lleva un año siguiendo minuciosamente todas las noticias vinculadas a la muerte de su sobrina Clarisleny, de 20 años. Día tras día, el dolor y la tristeza se fueron convirtiendo en rabia e impotencia. “Ninguno de ellos [los hermanos Espaillat] se tomó en serio lo que estaba pasando. Ya tenían las entradas vendidas, ¿por qué no cerraron? ¿Es para no dejar de ingresar las consumiciones o qué?“, cuestiona indignada.

Peguero también lamenta que muchas de las víctimas estén aceptando acuerdos de descargo de querellas por cifras ”irrisorias». Al menos 200 personas han firmado estos tratos, según ha contabilizado este medio. Si bien no se han hecho públicas las cantidades, varios testimonios han hablado de sumas de entre 150.000 pesos y 300.000; entre 2.000 y 4.000 euros. “No juzgo a quien las acepta, porque cada uno conoce su situación económica, pero estamos hablando de una de las familias más ricas del país ofreciendo una miseria”, critica García. “A muchos les tratan de lavar el cerebro, diciéndoles que el juicio no va a llegar a ningún lado y que al menos se contenten con esa cifra”.
En los últimos 12 meses los medios dominicanos y los propios asistentes han ido revelando a cuentagotas un sinfín de pistas como estas que alejan cada vez más la principal hipótesis de vincular este evento con un accidente, como se empeñan en demostrar los dueños del local. El propio ministerio público (MP) dio a conocer en junio un informe que daba cuenta de “una sistemática y grave negligencia” en el local. El estudio, al que tuvo acceso EL PAÍS, mostraba varios mensajes de texto de uno de los responsables de la discoteca Gregory Adams, a los Espaillat, una de las familias más acaudaladas de la isla, un día antes de la catástrofe desaconsejándole abrir al público. Esta fue la última recomendación, tras una decena de mensajes similares, según cuenta su abogado, Plinio Pina, quien representa otros 10 querellantes.
Pina está acusando a los Espaillat por homicidio voluntario, con una pena de 5 a 10 años de cárcel, además de una reparación económica para las familias. “Esto no fue un evento fortuito. Es el resultado de años de dejadez”, narra. Según su testimonio, ninguno de los trabajadores no se ha querellado contra los jefes -menos Gregory Adams- porque les “hicieron firmar” un acta de descargo. “Han sido muy inteligentes y se han aprovechado del estado de necesidad de las víctimas y los empleados. Necesitamos un fallo a la altura de esta desgracia”.
Los Espaillat han declinado las repetidas invitaciones de EL PAÍS a dar una entrevista. Sólo enviaron un comunicado en el que aseguran que el dolor de los sobrevivientes “es compartido”: “Hoy recordamos compungidos, con respeto y dignidad a quienes partieron. Reconocemos el dolor de quienes sobrevivieron y continúan afectando sus consecuencias, así como el de las familias afectadas en lo más profundo de sus vidas”.

La investigación de junio del ministerio público enfatizó también en el sobrepeso del techo el día de la tragedia. Desde el año 2011 hasta el derrumbe, el techo del Jet Set presentó una ocupación “constante y progresiva” de la cubierta del edificio, pasando de siete elementos visibles en 2011, como equipos mecánicos o unidades técnicas, hasta alcanzar los 17 elementos, incluyendo casetas técnicas, ductos, tinacos para el suministro de agua y seis aires acondicionados, de entre 15 y 20 toneladas cada una. A pesar del rotundo informe de la entidad y las pruebas que revelan el conocimiento del deterioro de la infraestructura del local de los dueños, el MP presentó una acusación por el delito de homicidio involuntario, con dos años de cárcel, algo que ha indignado a las víctimas.
“No vamos a dejar de pedir justicia”
Una de ellas es Héctor Rincón, quien perdió a 11 amigos aquel fatídico 8 de abril. “Creo en la justicia divina. No en la de mi país”, zanja emocionado al teléfono. “[Los hermanos Espaillat] son unos asesinos que no han dado señales de arrepentimiento. Al contrario, de prepotencia. Para nosotros están siendo momentos de tortura, de dolor y de impotencia. Creen que nos vamos a cansar de pedir justicia y se equivocan”.
Para García, esta “incoherencia” entre las pruebas y la acusación del MP tiene que ver con el poder económico y político de Antonio Espaillat en República Dominicana. Antonio es dueño del mayor conglomerado de medios de comunicación del país, restaurantes y es socio de grandes empresas publicitarias que ha contratado el Gobierno en varias ocasiones, como revelan sus investigaciones. De hecho, el letrado que le representa asumió el cargo luego de dimitir como coordinador del equipo de Recuperación de Patrimonio Público del Gobierno de Luis Abinader. “Antonio es intocable. ¿Cómo será de influyente si ni siquiera la oposición ha criticado estas claras negligencias?“, se pregunta la periodista. ”Estoy 100% segura de que esto va a quedar impune. Eso es lo peor“.
El lunes estaba prevista una audiencia provisional en la que se decidiría si los argumentos de ambas acusaciones (la del MP y la de los más de 120 querellantes particulares) eran suficientes como para iniciar un juicio de fondo. Sin embargo, fue aplazada hasta el 20 de abril. El juez dio luz verde a la petición de los acusados de iniciar un peritaje propio con los restos de la Jet Set. Se desconoce aún con qué escombros se realizará. Al salir del juzgado, medio centenar de víctimas y familiares les cantaron irónicamente el cumpleaños feliz, recordando el primer aniversario de la tragedia e increparon a los hermanos al grito de “asesinos”.

Entre ellos estaba Rafael Navarro, padre de una de las víctimas mortales. “Estoy dispuesto a que me llenen de plomo, pero yo no voy a dejar esta vaina así. ¡No lo voy a dejar!“, dice antes de quebrarse. Este es el mayor de los temores del abogado Plinio Pina. ”Se viene acumulndo una deuda social de justicia muy grande en República Dominicana. Si no se da un fallo medianamente aceptable o digerible… me temo que puede darse un problema de desorden social en el país».


