AUSTIN.-La Oficina del Sheriff del Condado de Harris (HCSO), en Texas, enfrenta una crisis sin precedentes tras la muerte por suicidio de cuatro de sus agentes en un lapso de seis semanas.
Este trágico episodio ha generado conmoción entre los miembros de la institución y ha puesto en el centro del debate la salud mental dentro de las fuerzas del orden.
De acuerdo con información publicada por FOX 26 Houston, el caso más reciente corresponde a la agente Christina Kohler, de 37 años, quien había ingresado al cuerpo en 2018 y trabajaba en la división de tribunales.
Kohler fue reportada como desaparecida hace dos semanas y su cuerpo fue hallado el pasado 13 de marzo. Su fallecimiento se suma al de otros tres exagentes de la misma oficina que también se quitaron la vida en las últimas semanas.
El presidente de la Unión de Oficiales de Policía de Houston, Douglas Griffith, destacó que los riesgos de suicidio son un 54% más altos entre los miembros de las fuerzas del orden en comparación con la población general.
El director de la División de Salud Conductual de la Oficina del Sheriff del Condado de Harris, Dr. Thomas McNeese, explicó a KHOU 11 que las últimas semanas han sido “difíciles” para el personal y la institución en su conjunto.
Según McNeese, el trabajo policial tiene un efecto acumulativo en la salud mental de los agentes. “El ciudadano promedio puede estar expuesto a dos incidentes críticos en toda su vida, mientras que uno de nuestros oficiales puede enfrentarse a esa misma cantidad en un solo turno”, señaló.
La necesidad de romper el estigma
En un comunicado emitido tras la muerte de Kohler, la Oficina del Sheriff del Condado de Harris reiteró la disponibilidad de apoyo en salud mental para sus empleados. Sin embargo, McNeese enfatizó que aún persiste un estigma significativo en torno a hablar sobre problemas de salud mental y suicidio dentro de las fuerzas del orden.
Los líderes del condado de Harris piden romper el estigma para mejorar el acceso a ayuda psicológica. (Brett Coomer/Houston Chronicle/AP)“Es importante entender que está bien no estar bien, pero no está bien no hacer algo al respecto”, afirmó McNeese. El especialista expresó su esperanza de que estas pérdidas impulsen un cambio cultural que permita a los agentes buscar ayuda sin temor a ser juzgados. Por su parte, López hizo un llamado a la solidaridad entre los miembros de la institución. “Esto nos recuerda lo frágil que es la vida y la importancia de cuidarnos unos a otros”, declaró.
El impacto de estas tragedias no se limita a la comunidad policial de Texas. Según datos citados por el diario The Mirror, el suicidio es una problemática que afecta de manera desproporcionada a los agentes de seguridad en todo el mundo. La naturaleza de su trabajo, que los expone a situaciones de alto estrés y trauma, los coloca en una posición de vulnerabilidad que requiere atención urgente.
En Estados Unidos, existen líneas de ayuda como la National Suicide Prevention Helpline, disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana, para quienes necesiten apoyo inmediato.
Este servicio gratuito y confidencial puede ser contactado al 1-800-273-TALK (8255). Mientras las autoridades y organizaciones trabajan para ofrecer recursos y romper el estigma, estas tragedias sirven como un recordatorio de los desafíos que enfrentan quienes dedican su vida a proteger a los demás.


