NUEVA YORK.-Un hombre de 43 años que aguardaba su comparecencia por posesión leve de drogas en un tribunal del Bajo Manhattan (NYC) falleció la madrugada del miercoles.
Había sido detenido el martes en Manhattan alrededor de las 6:25 p.m. mientras intentaba ganar dinero abriendo una puerta de emergencia para pasajeros en la estación del Metro en Times Square, en la esquina de la calle 42 y la 7ma Avenida, reportó Daily News. La policía le encontró una pipa de crack con residuos y fue acusado de posesión de drogas. También se le encontraron órdenes de arresto pendientes y otros antecedentes por narcóticos y suplantación de identidad.
La víctima previa fue Soso Ramishvili, hombre de 32 años, quien murió el viernes 21 mientras esperaba ser procesado en un tribunal en Brooklyn (NYC) tras haber sido arrestado como sospechoso de hurto en “Home Depot” tres días antes. También la semana pasada hallaron muerta a una reclusa hispana de 54 años que estaba cumpliendo una sentencia corta de 12 meses en la cárcel de Rikers Island por un delito menor de agresión.
El 24 de febrero, Terence Moore, de 55 años, falleció bajo custodia del Departamento de Correccionales (DOC) del Tribunal Penal de Manhattan tras sufrir una posible convulsión en una celda. Un informe de la Junta de Correccionales indicó que fue visto fumando un posible narcótico justo antes de presentar problemas médicos.
El Departamento de Policía de Nueva York y la fiscalía general del estado Nueva York están investigando estos casos, algunos aún pendientes del reporte forense. En un comunicado, Audrey Martin, portavoz de Legal Aid Society (Sociedad de Asistencia Legal), calificó la muerte de ayer como “profundamente preocupante”.
Estos casos se producen en medio de una creciente preocupación, ya que la población carcelaria de la ciudad ha superado los 7,000 reclusos por primera vez en años. Con las liberaciones durante la pandemia el sistema alcanzó su mínimo en décadas (3,828). Desde entonces la población ha crecido de forma constante, salvo por una disminución entre septiembre y diciembre de 2021. Hasta la semana pasada el total era 7,056, de los cuales 57% (4,006) tenía un problema de salud mental diagnosticado.
La alcaldía de Nueva York ha calificado el aumento de la población como inevitable, dadas las graves acusaciones que enfrentan muchos de los detenidos. Sin embargo, la semana pasada en un informe la Comisión Independiente de Rikers calificó la población carcelaria de “inflada artificialmente” debido a los retrasos judiciales y a la elevada población de enfermos mentales.
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Previamente Sarena Townsend, abogada y ex comisionada adjunta de asuntos internos y disciplina de Rikers Island -la mayor cárcel de la ciudad- calificó la oleada de muertes de “alarmante”. “Hemos visto picos como éste en el pasado cuando los líderes perdieron el foco o colocaron a las personas equivocadas en puestos gerenciales.
En este caso creo que el incremento está relacionado con el aumento de la población y la incapacidad del personal para gestionar a todos los detenidos.
La actividad de pandillas y el consumo de drogas siguen siendo rampantes en la isla, por lo que el caos no ha disminuido. Sin una rendición de cuentas adecuada y sin administradores capaces de gestionar el aumento de la población, es inevitable que se produzcan muertes y violaciones constitucionales”, declaró a Daily News.


