NUEVA YORK.-Una serie de fallos tecnológicos ocurridos en el aeropuerto de Newark Liberty International revelaron la profunda fragilidad del sistema de control aéreo de Estados Unidos.
El incidente dejó varados a miles de pasajeros y provocó la cancelación o retraso de cientos de vuelos. El colapso fue atribuido a una combinación de factores: infraestructura obsoleta, escasez crónica de controladores aéreos y un lento avance en las actualizaciones prometidas desde hace décadas.
Un sistema en ruinas
Durante el apagón, los controladores del centro regional TRACON de Filadelfia, que guía los vuelos hacia Newark, perdieron comunicación con las aeronaves durante 90 segundos debido a un fallo en las líneas de transmisión de datos.

Un primer fallo fue identificado en un cableado de cobre. El segundo, más crítico, afectó al sistema de radar que envía datos desde las instalaciones de la Administración Federal de Aviación (FAA) al TRACON y luego al aeropuerto.
“En 90 segundos probablemente tienen 10 aviones en fila y otros 10 entrando”, explicó Tor Anderson, ingeniero y miembro de la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles (ASCE). “No hay margen de maniobra. Un controlador no puede decir ‘esperen dos minutos y los acomodamos’”.
Newark ya opera al 128% de su capacidad prevista, según Anderson. “Todo estaba funcionando al límite, y no importaba qué se rompiera, el resultado iba a ser el mismo”, aseguró.
Durante dos horas no se permitió el despegue ni aterrizaje de aeronaves en Newark. Al menos 65 vuelos fueron desviados, 150 cancelados y 350 retrasados. Cinco controladores aéreos que intervinieron de inmediato pidieron licencia por trauma.
Tecnología de otra era
“La FAA todavía depende de disquetes para operar partes de su sistema”, denunció el congresista Jeff Van Drew, republicano por el segundo distrito de Nueva Jersey y miembro del Subcomité de Aviación de la Cámara de Representantes. “Cuando falló el radar y las comunicaciones por radio, no había respaldo. Eso es inaceptable”.
Un análisis del Eno Center for Transportation, citado por NewJersey.com, muestra que desde 1999 el gasto en operaciones aeroportuarias ha crecido cuatro veces más que el destinado a la modernización de radares, computadoras y radios.
En 2024, el gobierno federal destinó 12.700 millones de dólares para operaciones, frente a 3.100 millones para actualizaciones tecnológicas.

Escasez de personal
El problema no es solo tecnológico. Según un informe del Inspector General de la FAA en 2023, 20 de los 26 centros de control más críticos operan con menos del 85% del personal requerido. El TRACON de Nueva York, por ejemplo, solo cuenta con el 54% de su dotación ideal.
El 1 de mayo, el secretario de Transporte, Sean Duffy, anunció un plan para acelerar la contratación y retención de controladores, junto con incentivos para el personal actual.
Además, se incluyeron 12.500 millones de dólares en el presupuesto federal para modernización del tráfico aéreo, de los cuales 1.000 millones se asignarán directamente al reclutamiento de nuevos controladores, según Van Drew.

Llamados a la acción
La aerolínea United Airlines, la principal operadora en Newark, canceló 35 vuelos diarios tras la crisis y pidió que se declare a Newark como aeropuerto de nivel 3, lo que limitaría las operaciones a 77 vuelos por hora. “El fallo del radar hace que todo sea más difícil”, reconoció un vocero de la empresa.
Para Anderson, las dimensiones del sistema hacen que la renovación sea compleja. “Es un sistema enorme con muchos componentes. No se puede reemplazar todo de una vez”, explicó. Añadió que el uso de inteligencia artificial podría ayudar a los controladores sin sustituirlos, aunque el sindicato se ha opuesto por temor a la pérdida de empleos. al límite



