
Occidente es el personaje central de una tragedia griega, todo lo que hacen para evitar que sus enemigos adquieran armas nucleares, puede producir exactamente el efecto contrario.
Ahorcaron a Sadhan Hussein en Irak, mataron a Mohamar Kadafi en Libia, ahora bombardearon Irán, ninguna de las víctimas tenía armas de destrucción masiva.
A Kim Jong Un, en Corea del Norte, no lo tocan, tiene armas nucleares, lo respetan, como a Rusia y a China.
Según los vendedores de armas, Dios hizo a los hombres desiguales, pero cuando todos tienen pistolas, merecen igual respeto. La paz mundial, que nadie invada ni bombardee a nadie, parece depender de que todos tengamos armas nucleares.
Por sus armas nucleares, Israel puede “cambiar gobiernos” en Oriente Medio, todos los países buscarán armas nucleares,para prevenir ataques israelíes, tratando de evitarlo, terminarán estimulando la proliferación.
Derrocar gobiernos que “apoyan el terrorismo” ha resultado en multiplicar las organizaciones terroristas. Los intentos de impedir que Iran tenga bomba atómica puede terminar proliferando esas armas.
La inestabilidad regional y de Irán empieza en 1953, cuando Estados Unidos e Inglaterra le dieron un golpe de Estado al primer ministro, democráticamente electo, Mohammad Mosaddegh.
El tuvo la peregrina idea de que el petróleo y el gas natural de Irán era de los iraníes, no hay lucha ideológica ni religiosa, es económica.
Re-impusieron al Shah Mohammad Reza Phalavi, quien gobernó hasta la Revolución Islámica de 1979, al año siguiente, Washington armó a Sadhan Hussein en Irak para guerrear con Irán. Irán se impuso, ocho años y más de un millón de muertos después.
Irak perdió, con 45 millones de habitantes, ante Irán con 91 millones, Israel, con 9 millones tiene derrota asegurada.
La diplomacia tiene pocas posibilidades, por la historia común, además Irán no creerá en el presidente Donald Trump, quien declaró que los “entretenía” mientras Israel preparaba el ataque.
Conseguir armas nucleares, para Irán, es una “necesidad de seguridad nacional”, así como bombardeos pasados multiplicaron el “terrorismo”, los actuales pueden estimular la proliferación de armas nucleares.


