NUEVA YORK.-Estar enfermo puede resultar muy preocupante en esta temporada invernal, donde las intensidad de los males respiratorios nos confunden y, aun para los médicos, no resulta sencillo definir de qué se trata ¿Los estornudos pueden ser COVID o una «simple» gripe? ¿Será influenza o un resfriado? o ¿Quizá son alergias estacionales?
A inicios del año, en 45 estados había presencia de gripe severa y las consultas al médico registraban su punto más alto en 30 años, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) .
Por ello, la autoridad consideró probable que los casos sigan aumentando en las próximas semanas. Al menos 5,000 personas han fallecido esta temporada, incluidos nueve niños.
Y son justo esos datos los que llevan a gran número de personas a pensar en la pandemia del COVID-19, que durante tres años mantuvo en vilo al mundo. Si bien hoy hay vacunas que parecieran evitar que el virus SARS-CoV-2 que lo causa sea mortal, también es cierto que en estos años son diversas sus mutaciones y, con ellas, han cambiado los síntomas.
Mientras el COVID sigue su evolución, seguiremos buscando información sobre cómo las cepas más recientes pueden afectar nuestra salud en este 2026 y, de manera especial, en esta temporada invernal.
Una de las cepas emergentes más comentadas este año es la variante NB.1.8.1, que forma parte de la familia Ómicron, según establecen especialistas de los CDC. Si bien la evidencia actual sugiere que no es más grave que las variantes anteriores, es un hecho que se está propagando rápidamente y causa preocupación debido a su alta contagiosidad.
Comprender los síntomas, cómo se compara con la gripe, cuándo hacerse la prueba y cómo protegerse puede ayudar a mantenerte seguro y tomar decisiones informadas sobre tu salud.
¿Qué es la variante NB.1.8.1 del COVID?
A veces denominada en los medios de comunicación como parte del grupo de variantes «Nimbus», es un sublinaje de Ómicron que se ha detectado en varias regiones del mundo. Al igual que otras variantes recientes de COVID, presenta mutaciones que le permiten propagarse más fácilmente de persona a persona.
Los expertos en salud continúan monitoreando de cerca esta variante de COVID en 2026. Hasta el momento, los datos muestran que se comporta de manera similar a las cepas anteriores de Ómicron en términos de gravedad de la enfermedad para la mayoría de las personas sanas.
Sin embargo, una mayor transmisión significa un mayor número de infecciones en general, lo que sigue poniendo en riesgo a las poblaciones vulnerables.

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Síntomas comunes de la nueva variante de COVID en 2026
La mayoría de los síntomas reportados de la variante NB.1.8.1 se parecen mucho a los observados con las olas anteriores de Ómicron. Sin embargo, algunos síntomas parecen ser más notorios con esta cepa.
Síntomas reportados con mayor frecuencia
- Dolor de garganta (a menudo descrito como intenso o agudo)
- Congestión o secreción nasal
- Tos seca
- Fatiga y debilidad
- Dolor de cabeza
- Fiebre leve o escalofríos
- Dolores corporales
- Estornudos
- La pérdida del gusto o del olfato es menos común que con las cepas anteriores de la pandemia, pero aún puede ocurrir.
Síntomas menos comunes pero posibles
- Dificultad para respirar
- Opresión en el pecho
- Náuseas o diarrea
- Mareos
- Para muchas personas, los síntomas comienzan de forma leve y mejoran en pocos días. Sin embargo, las personas con afecciones médicas preexistentes, sistemas inmunitarios debilitados o de edad avanzada pueden experimentar complicaciones más graves.
Así que si identificas varios de estos síntomas en la reciente «gripe» que te aqueja, lo más recomendable es que acudas a un médico especialista que te dé el tratamiento adecuado, para evitar que una posible automedicación solo los enmascare o fortalezca lo que podría causar que la enfermedad agrave.



