SANTO DOMINGO.-Las torrenciales lluvias registradas el miércoles volvieron a poner en relieve las deficiencias del drenaje de Santo Domingo. A pesar de las inversiones que el Gobierno ha realizado en el sistema de desagüe de la ciudad, los problemas persisten y urbanistas señalan que es impostergable la necesidad de una intervención profunda.
El presidente Luis Abinader aseguró que el Gobierno desarrolla diversas intervenciones a nivel nacional. Manifestó que hay más de 50 kilómetros de cañadas en construcción y que en su gestión se han invertido más de 5,000 millones de pesos en este tipo de trabajos.
«Nosotros hemos invertido más de 5,000 millones de pesos en cañadas y por eso los daños son muy menores; nunca se habían construido más de ocho kilómetros de cañada y ya nosotros hemos construido más de 20 y están en proceso casi 50 kilómetros de cañada», destacó el mandatario.
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Para fortalecer la capacidad de respuesta ante estos fenómenos, el gobernante indicó que se realizan trabajos de infraestructura de drenaje en distintas zonas. Entre ellos, mencionó el túnel de la avenida Luperón, una zona históricamente afectada por inundaciones, y afirmó que estas obras forman parte de una estrategia integral para mitigar el impacto de fenómenos climáticos.
Carolina Mejía señala el problema de los plásticos
Por otro lado, la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, informó que se han destinado más de 200 millones de pesos al mantenimiento de drenajes e imbornales en la capital. Sin embargo, reiteró que la acumulación de residuos sólidos sigue siendo un factor que agrava las inundaciones en distintos sectores.
Las autoridades también advirtieron sobre el aumento de eventos climáticos intensos asociados al cambio climático. Indicaron que las lluvias recientes se concentraron en pocas horas, lo que incrementó la escorrentía debido a la saturación previa de los suelos.
Según expertos en arquitectura y urbanismo, los estragos causados por las precipitaciones son producto de deficiencias estructurales, falta de planificación y un pobre sistema de recogida de la basura, que han profundizado la vulnerabilidad del Gran Santo Domingo ante las lluvias.
Así lo considera el arquitecto y catedrático Omar Rancier, quien señaló que solo entre un 30 % y 35 % de la ciudad cuenta con sistemas de desagües pluviales, ya que, en el resto del territorio, el agua se maneja mediante invernales y pozos filtrantes.
Al conversar con reporteros de Diario Libre, el decano de la Facultad de Arquitectura y Artes de la Universidad Pedro Henríquez Ureña (Unphu) destacó además el crecimiento de la ciudad como causante del problema, que, a su juicio, ha sido sin planificación adecuada y con una tendencia creciente a la urbanización.
«Cuando hablamos de urbanizar el territorio, nos referimos a pavimentar y sellar. Pero no se le está dando al terreno el espacio necesario para que tenga su propio desagüe por percolación natural», expresó.
Para el arquitecto Marcos Barinas, el problema del drenaje en Santo Domingo es consecuencia de la falta de voluntad política.
En ese contexto, aseguró que las fuertes lluvias volvieron a poner en evidencia que se ha construido una ciudad sin control, permitiendo una impermeabilización masiva que ha anulado la capacidad natural «de esponja» del territorio, razón por la que cada aguacero se convierte en inundaciones.
A través de una publicación en la red social X, el especialista afirmó que en el país se sigue apostando por la «ingeniería dura«, es decir, tuberías y alcantarillados, ignorando la planificación urbana integral, como la recuperación de espacios verdes, suelos vivos y zonas de infiltración.
«Desde 1969 se han pospuesto planes de drenaje que deberían haberse ejecutado hace décadas. En cambio, se priorizó la estética urbana sobre la infraestructura vital, y el costo de esta economía se paga hoy en pérdidas materiales, interrupciones y vidas humanas», enfatizó.
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«Cuando hay una cantidad de entre 300 a 400 milímetros de lluvia, imagínense, no hay ningún sistema de drenaje que resista en ninguna parte del mundo», expresó el presidente Luis Abinader al explicar la magnitud del evento ocurrido este miércoles.
El mandatario y la alcaldesa de la capital expresaron, en la rueda de prensa del COE, la sorpresiva evolución de esta vaguada, al considerar la gran cantidad de agua registrada en un lapso de entre cuatro y cinco horas.
El director del Centro de Operaciones de Emergencia (COE), Juan Manuel Méndez, señaló que ninguna infraestructura urbana está diseñada para manejar ese volumen de agua en tan poco tiempo: «No hay suelo que pueda absorber esa cantidad de agua ni hay tampoco alcantarillado que pueda conducirla».
A esta situación se suma que el territorio nacional llevaba cerca de dos semanas con los suelos saturados por lluvias previas. Méndez indicó que, bajo estas condiciones, se produce el fenómeno de escorrentía superficial, en el que el agua no se filtra, sino que corre libremente y provoca inundaciones urbanas.



