NUEVA YORK — Un bombero, cuyo camión colisionó el mes pasado con un avión de Air Canada en una pista del aeropuerto LaGuardia de Nueva York, causando la muerte de ambos pilotos, escuchó a un controlador de tráfico aéreo advertir: «¡Alto, alto, alto!», pero no supo a quién iba dirigido el mensaje, según informaron el jueves los investigadores federales.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) señaló en un informe preliminar que un sistema de prevención de colisiones no generó ninguna alerta sonora ni visual en la torre de control, y que las luces de entrada a la pista, que actúan como semáforos para el tráfico que la cruza, permanecieron encendidas hasta aproximadamente tres segundos antes de la colisión, ocurrida el 22 de marzo. Según el informe, el sistema está diseñado para apagar dichas luces dos o tres segundos antes de que un avión alcance una intersección.
Tras la advertencia inicial del controlador de tráfico aéreo, el operador de la torreta del camión de bomberos escuchó al controlador decir: «Camión 1, ¡alto, alto, alto!», y comprendió entonces que le estaba ordenando detener el vehículo, indica el informe. Para ese momento, el camión ya se encontraba sobre la pista, justo cuando el vuelo 8646 de Air Canada Express estaba aterrizando y se dirigía a gran velocidad hacia él.
El operador de la torreta, uno de los dos miembros de la tripulación que viajaban en el camión de bomberos, relató que, mientras el vehículo giraba hacia la izquierda, vio las luces del avión sobre la pista; así consta en el informe, que resume la entrevista que los investigadores mantuvieron con él.
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Esta frenética advertencia se produjo después de que un controlador de tráfico aéreo hubiera autorizado al camión a cruzar la pista apenas 12 segundos antes de que el avión tomara tierra, señalaron los investigadores.
Cómo ocurrieron los hechos
El avión, un reactor regional modelo CRJ900 procedente de Montreal, llevaba a bordo a más de 70 personas. Los pilotos, Antoine Forest (24 años) y Mackenzie Gunther (30 años), perdieron la vida. Cerca de 40 personas —incluidos los dos ocupantes del camión de bomberos— fueron trasladadas a diversos hospitales.
Una azafata, que permanecía aún con el cinturón de seguridad abrochado en su asiento, sobrevivió tras ser despedida hacia el asfalto de la pista.
Un camión de bomberos encabezaba un convoy de seis vehículos, que incluía cuatro camiones de bomberos, un camión con escalera y un vehículo policial, que respondía a una emergencia relacionada con un fuerte olor reportado en la cabina de un avión de United Airlines que se disponía a despegar.
La torre de control de LaGuardia estaba más ajetreada de lo habitual la noche del accidente, ya que los retrasos en los vuelos provocaron que el número de llegadas y salidas posteriores a las 10:00 p. m. superara con creces, más del doble, lo programado, según datos de la firma de análisis aeronáutico Cirium.
Los aviones aterrizaban cada pocos minutos; una docena de vuelos llegaron entre las 11:00 p. m. y el momento en que ocurrió el accidente, menos de 40 minutos después. Simultáneamente, la torre coordinaba la respuesta de emergencia ante el inusual olor que estaba provocando malestar entre los tripulantes de cabina.
LaGuardia es uno de los 35 aeropuertos principales de Estados Unidos que cuenta con un sistema avanzado de vigilancia de superficie, diseñado para ayudar a eliminar las peligrosas incursiones en pista y prevenir accidentes. Los controladores de estos aeropuertos disponen en la torre de una pantalla que, en teoría, muestra la ubicación de cada avión y vehículo.
Según los investigadores, el sistema, conocido como ASDE-X, no funcionó según lo previsto en ese momento debido a que el camión de bomberos no estaba equipado con un transpondedor. Asimismo, los investigadores señalaron que había vehículos de emergencia detrás del camión y que la proximidad de los vehículos al incorporarse impidió que el sistema activara la alarma.
Según las transmisiones del control de tráfico aéreo, el vuelo 8646 recibió autorización para aterrizar en la pista 4 a las 11:35 p. m.
Aproximadamente dos minutos después, y 25 segundos antes del accidente, el equipo de bomberos solicitó permiso para cruzar esa misma pista, la cual se interponía entre la estación de bomberos del aeropuerto y el lugar donde se había estacionado el avión de United Airlines.
Cinco segundos más tarde, con el vuelo 8646 aproximándose a la pista a una altura de poco más de 100 pies (30 metros) sobre el suelo, un controlador de tráfico aéreo autorizó al camión de bomberos a cruzar la pista.
Entonces, apenas nueve segundos antes del accidente, el controlador gritó frenéticamente al equipo de bomberos: «¡Alto, alto, alto, alto! Camión 1. ¡Alto, alto, alto, alto!». Un segundo después, el tren de aterrizaje del avión tocó tierra.
Fue el primer accidente mortal ocurrido en LaGuardia en 34 años.

