Laboratorios clandestinos y redes internacionales: la estructura criminal detrás del comercio ilícito de medicamentos

SANTO DOMINGO.-El comercio ilícito de medicamentos en República Dominicana no opera únicamente desde perfiles anónimos en redes sociales.

Detrás de muchas de esas publicaciones existe una estructura mucho más amplia, integrada por redes de distribución, laboratorios clandestinos, contrabando y comercialización fuera de los canales autorizados.
La ruta clandestina de los medicamentos en RD: ventas digitales, informalidad y riesgo sanitario

Las autoridades dominicanas llevan años realizando operativos contra organizaciones vinculadas al comercio ilícito de medicamentos y otros productos adulterados.

Uno de los casos más recientes ocurrió el pasado 2 de mayo, cuando el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), el Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM) y la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS) informaron la incautación de medicamentos ilegales valorados en más de RD$31 millones durante operativos realizados en Espaillat.

Según las autoridades, fueron ocupados productos farmacéuticos sin registro sanitario, medicamentos vencidos y mercancías almacenadas en condiciones irregulares, presuntamente destinadas a distribución ilegal.

Semanas antes, el 29 de abril de 2025, las autoridades realizaron nuevos allanamientos vinculados al comercio ilícito de medicamentos. Durante esas intervenciones fueron decomisados productos sin registro sanitario, medicamentos adulterados y mercancías comercializadas fuera de los canales autorizados.

En otra operación divulgada por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), el Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM) informó el decomiso de más de un millón de medicamentos falsificados y el desmantelamiento de laboratorios clandestinos que operaban en Santo Domingo y Santiago.

Laboratorios clandestinos y redes internacionales: la estructura criminal detrás del comercio ilícito de medicamentos

Entre los productos ocupados figuraban antibióticos, analgésicos, antiinflamatorios y medicamentos utilizados para tratar enfermedades crónicas, almacenados en condiciones inadecuadas y fuera de control sanitario.

Meses antes, el 27 de febrero de 2025, las autoridades habían destruido más de 11 millones de cigarrillos, 13,000 botellas de alcohol falsificado y más de 21,000 medicamentos ilícitos decomisados en operativos realizados en Santo Domingo, Santiago, La Vega y Espaillat.

Posteriormente, el 22 de mayo de 2025, un comunicado del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) informó la incineración de más de 19.7 millones de unidades de productos decomisados, entre medicamentos falsificados, alcohol adulterado y cigarrillos de contrabando, ocupados durante intervenciones realizadas en distintos puntos del país.

Según el MICM, la jornada incluyó mercancías confiscadas por el Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM), la Dirección General de Aduanas (DGA), la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS) y otras entidades vinculadas a la persecución del comercio ilícito.

La ruta internacional

Las investigaciones también revelaron conexiones internacionales.

Uno de los casos más relevantes ocurrió el 19 de julio de 2019, cuando la Dirección General de Aduanas (DGA) informó el desmantelamiento de una estructura criminal dedicada a exportar medicamentos falsificados desde República Dominicana hacia Colombia.

Laboratorios clandestinos y redes internacionales: la estructura criminal detrás del comercio ilícito de medicamentos
Foto del laboratorio clandestino.

Según las autoridades, la red operaba mediante documentación adulterada, falsificación de registros y mecanismos de ocultamiento para enviar productos farmacéuticos ilícitos fuera del país.

Durante el operativo fueron ocupados medicamentos presuntamente falsificados, materiales de empaque y evidencias vinculadas a una red de exportación ilegal.

Foto del laboratorio clandestino.
Foto del laboratorio clandestino.

El caso evidenció cómo estas estructuras no operan únicamente a nivel local, sino que forman parte de cadenas internacionales de tráfico ilícito que aprovechan debilidades en los controles sanitarios, aduaneros y comerciales de distintos países.

El impulso silencioso que dejó la pandemia

Sin embargo, fue durante la pandemia del COVID-19 que la expansión de estas redes también encontró terreno fértil.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) advirtió que la crisis sanitaria provocó un crecimiento significativo del comercio ilícito de medicamentos a nivel mundial.

La combinación de escasez de tratamientos, temor colectivo, desinformación y aumento de compras por internet abrió nuevas oportunidades para las redes criminales dedicadas a falsificar y distribuir productos médicos.

En medio de la incertidumbre sanitaria, comenzaron a circular medicamentos, pruebas diagnósticas y supuestos tratamientos vendidos fuera de los canales autorizados, muchos promovidos a través de redes sociales, plataformas digitales y servicios de mensajería.

Ese escenario, según organismos internacionales, permitió que las estructuras ilícitas ampliaran su alcance mientras las autoridades enfrentaban mayores dificultades de fiscalización en el entorno digital.

Laboratorios clandestinos y redes internacionales: la estructura criminal detrás del comercio ilícito de medicamentos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que los medicamentos falsificados o de calidad subestándar pueden contener ingredientes incorrectos, dosis alteradas o incluso no contener ningún principio activo.

Según el organismo, estos productos pueden provocar fallas terapéuticas, resistencia antimicrobiana, intoxicaciones graves e incluso muertes prevenibles.

Otros daños

No obstante, el impacto del comercio ilícito de medicamentos no se limita únicamente a pérdidas económicas para la industria farmacéutica formal.

Detrás de cada producto falsificado existe un riesgo sanitario que puede poner en peligro la vida de los pacientes.

La Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma) advirtió que muchos de estos medicamentos no solo carecen de efecto terapéutico, sino que además pueden contener sustancias tóxicas o dosis alteradas.

“El mercado de medicamentos ilícitos no solamente está impactado por producto sin efecto terapéutico (placebo). En varios hallazgos se pueden presentar de forma combinada otros riesgos adicionales a la ineficacia terapéutica tales como toxicidad y desequilibrio en las dosis”, explicó la organización.

La entidad sostuvo que esa combinación convierte el problema en una amenaza directa para la salud pública.

“Esto convierte a los medicamentos falsificados en una amenaza directa y mortal para los pacientes, además de un problema estructural para el sistema de salud”, indicó.

Según Fedefarma, algunos análisis han detectado antibióticos con apenas entre 10 % y 20 % del principio activo, así como medicamentos contaminados con metales pesados, bacterias, mohos y otras sustancias tóxicas.

Las consecuencias clínicas, advierte la organización, pueden ser graves.

“El consumo de antibióticos falsificados con dosis subterapéuticas ha contribuido al aumento de cepas resistentes en Centroamérica y el Caribe”, señaló.

La entidad también alertó sobre pacientes con enfermedades crónicas que han sufrido descompensaciones tras consumir medicamentos falsificados sin el principio activo adecuado.

“Tal es el caso de antihipertensivos sin principio activo que puede conllevar riesgo de accidente cerebrovascular”, sostuvo.

Los puntos débiles del sistema

Combatir el comercio ilícito de medicamentos requiere coordinación entre la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS), el Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM), la Dirección General de Aduanas (DGA), la Procuraduría General de la República (PGR) y el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM).

La necesidad de coordinación también es reconocida por el sector farmacéutico. En su Manual de Buenas Prácticas, la Asociación de Representantes, Agentes y Productores Farmacéuticos (ARAPF) señala que: “La comunicación entre los actores involucrados en el proceso de validación de los productos (Dirección General de Aduanas, Ministerio de Salud Pública, laboratorios, distribuidores, fabricantes y establecimientos de expendio) es una de las acciones necesarias para fomentar la comercialización lícita”.

La organización considera que esta articulación resulta clave para enfrentar el contrabando, la falsificación y otras modalidades de comercio ilícito de medicamentos.

Parte de esa articulación quedó formalizada en septiembre de 2024, cuando el Observatorio Nacional del Comercio Ilícito (OICI) presentó el “Protocolo para Operativos contra el Comercio Ilícito de Medicamentos”, un documento que establece cómo deben ejecutarse las inspecciones, allanamientos y decomisos vinculados a este tipo de delitos.

El protocolo define procedimientos para la identificación de productos sospechosos, preservación de evidencias, levantamiento de actas, cadena de custodia y coordinación entre autoridades sanitarias, organismos de investigación y representantes del Ministerio Público.

Sin embargo, las propias organizaciones del sector reconocen debilidades operativas y regulatorias que siguen siendo aprovechadas por las redes ilícitas.

Fedefarma identificó como uno de los principales problemas “la fiscalización en mercados no formales”, especialmente en “ferias, puestos ambulantes y comercios informales”, donde todavía circulan productos sin autorización sanitaria.

La organización también advirtió sobre dificultades para rastrear medicamentos legítimos dentro de la cadena de distribución.

“Se identifican espacios para seguir avanzando hacia una mayor uniformidad en los sistemas de registro y control de lotes legítimos”, señaló la entidad al referirse a los problemas de trazabilidad.

Otro de los puntos críticos señalados por Fedefarma son las zonas fronterizas.

“Las zonas fronterizas con Haití demandan una atención sostenida para prevenir el ingreso de medicamentos sin registro y reforzar los controles de manera efectiva y articulada”, indicó.

La organización también reconoció limitaciones en la capacidad operativa del Estado para realizar inspecciones y responder al crecimiento del comercio digital ilícito.

“Una mayor disponibilidad de recursos técnicos y operativos podría contribuir a profundizar las inspecciones sistemáticas y a agilizar los procesos correspondientes”, sostuvo.

Fedefarma advirtió además que el crecimiento de las ventas por redes sociales, plataformas digitales y aplicaciones de mensajería representa uno de los retos más complejos para las autoridades.

“El crecimiento de la venta a través de plataformas digitales y redes sociales abre un frente adicional que podría beneficiarse de herramientas regulatorias y mecanismos de monitoreo más específicos”, señaló.

Según la entidad, las redes ilícitas utilizan grupos cerrados de WhatsApp y Telegram, publicidad segmentada y hasta herramientas de inteligencia artificial para promocionar medicamentos falsificados directamente al consumidor.

“Tanto en República Dominicana como en otros países, se ha detectado un uso creciente de herramientas digitales avanzadas para comercializar medicamentos falsificados directamente al consumidor”, explicó la organización.

Fedefarma también alertó sobre el uso de inteligencia artificial para generar anuncios, imágenes y empaques falsificados con apariencia legítima.

“El tema más crítico es la combinación de publicidad dirigida y mensajería privada, potenciada por el uso de IA para generar contenido convincente”, advirtió.

Detrás de cada decomiso, allanamiento o publicación en redes sociales no solo aparecen medicamentos vendidos fuera de regulación. Lo que las autoridades y organismos internacionales describen es una estructura que mezcla laboratorios clandestinos, contrabando, falsificación, distribución informal y redes digitales capaces de mover productos dentro y fuera del país.

Y aunque los operativos han permitido identificar rutas, incautar mercancías y desmantelar estructuras, el crecimiento del comercio ilícito evidencia que el problema sigue adaptándose: desde mercados informales y zonas fronterizas hasta plataformas digitales y grupos privados de mensajería donde una caja de medicamentos puede ofrecerse con la misma facilidad que cualquier otro producto de consumo.

Porque detrás de muchas de las publicaciones que circulan en redes sociales existe una cadena clandestina mucho más amplia y compleja de lo que aparenta una fotografía, un precio bajo y un número de WhatsApp.

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