TEXAS.–El precio del petróleo volvió a registrar fuertes alzas este martes 14 de julio, impulsado por la escalada militar entre Estados Unidos e Irán, los ataques en el estrecho de Ormuz y el temor de que se interrumpa el suministro mundial de crudo.
El West Texas Intermediate (WTI), referencia del mercado estadounidense, cotiza alrededor de US$80.30 por barril, tras avanzar cerca de un 3% en la jornada y acumular un salto de casi 10% desde el inicio de la actual crisis. Por su parte, el Brent del Mar del Norte, referencia internacional, supera los US$86.40 por barril, su nivel más alto en aproximadamente un mes.
Los futuros del petróleo mantienen una elevada volatilidad después de que Washington reforzara sus operaciones militares contra Irán y de que Teherán respondiera con nuevas acciones contra objetivos estadounidenses y embarcaciones en las cercanías del estrecho de Ormuz, una ruta por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo.
Los analistas advierten que el memorando de entendimiento que permitió una tregua entre ambos países luce cada vez más debilitado, mientras crecen las dudas sobre la estabilidad del suministro energético global. Aunque ninguna de las partes ha anunciado oficialmente el cierre total del estrecho de Ormuz, la reducción del tráfico marítimo y el incremento del riesgo geopolítico han devuelto una importante prima de riesgo al mercado petrolero.
[Cada misil lanzado en Oriente Medio se refleja casi de inmediato en el precio del petróleo. Si la confrontación entre Washington y Teherán continúa escalando y el tránsito por el estrecho de Ormuz sigue deteriorándose, el barril podría encaminarse nuevamente hacia los US$90 o incluso los US$100, reavivando el fantasma de una crisis energética mundial. Cuando la diplomacia fracasa, el mercado pasa la factura, y esa factura termina pagándola el consumidor en cada tanque de combustible, en cada factura eléctrica y en el costo de la vida. El petróleo vuelve a recordar que, en tiempos de guerra, también puede convertirse en un arma económica de alcance global.]
La escalada del crudo también golpea a los mercados financieros. Las principales bolsas europeas y los futuros de Wall Street operan con pérdidas, mientras los inversionistas vuelven a preocuparse por un posible repunte de la inflación, lo que podría obligar a la Reserva Federal a mantener una política monetaria más restrictiva durante más tiempo.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense continúan al alza y el fortalecimiento del dólar añade presión sobre las economías importadoras de energía. Entretanto, los inversionistas permanecen atentos a la evolución del conflicto en Oriente Medio y a la temporada de resultados corporativos en Estados Unidos, factores que marcarán el rumbo de los mercados durante las próximas semanas.


