LONDRES.-Un nuevo análisis científico refuerza la idea de que la genética desempeña un papel mucho más decisivo de lo que se pensaba en el desarrollo del Alzheimer, la enfermedad neurodegenerativa más frecuente a nivel mundial.
Investigadores del University College London (UCL), junto a colaboradores internacionales, concluyen que más del 70% de los casos de Alzheimer estarían asociados a variantes específicas del gen APOE, un hallazgo que podría redefinir las estrategias de prevención y tratamiento.
De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 57 millones de personas viven actualmente con algún tipo de demencia, y entre el 60% y el 70% de esos casos corresponden a Alzheimer, lo que equivale a entre 34 y 40 millones de pacientes. El nuevo estudio, publicado en la revista científica npj Dementia, aporta evidencia de que una gran proporción de estos diagnósticos comparte un origen genético común.
Un gen con mayor peso del esperado
El gen APOE (apolipoproteína E) interviene en el transporte de grasas y en procesos clave del funcionamiento cerebral. Existen tres variantes principales ε2, ε3 y ε4 y cada persona hereda dos copias, una de cada progenitor. Aunque la variante ε4 ha sido reconocida desde hace años como el mayor factor genético de riesgo para el Alzheimer, la investigación revela que la ε3, considerada durante décadas como neutral, también incrementa significativamente la probabilidad de desarrollar la enfermedad.
Según los datos analizados, entre el 72% y el 93% de los casos de Alzheimer pueden atribuirse a la presencia de ε3 y ε4. Las estimaciones se basan en cuatro grandes grupos poblacionales que incluyen a más de 450,000 personas, procedentes de bases de datos como UK Biobank, FinnGen, el estudio A4 y el Alzheimer’s Disease Genetics Consortium.
El doctor Dylan Williams, investigador principal del UCL, explicó que este descubrimiento obliga a replantear la forma en que se entiende la enfermedad. “Si logramos reducir el riesgo asociado a las variantes ε3 y ε4, sería posible prevenir una gran mayoría de los casos de Alzheimer”, señaló.
Los resultados muestran que las distintas combinaciones del gen APOE conforman una especie de escala de riesgo. Las personas con dos copias de ε2 presentan el menor peligro de desarrollar Alzheimer, mientras que aquellas con dos copias de ε4 enfrentan el riesgo más elevado. En medio se sitúan combinaciones como ε3/ε3 y ε3/ε4, que resultaron ser más influyentes de lo que se creía.
Uno de los hallazgos más relevantes es que la variante ε3, la más común en la población mundial, podría estar implicada en un tercio o más de los casos, lo que significa que su impacto había sido ampliamente subestimado.
Cómo actúa el gen en el cerebro
Los científicos señalan que la variante ε4 produce proteínas menos eficientes para eliminar las placas amiloides, acumulaciones anormales que dañan las neuronas y son características del Alzheimer. Además, altera el metabolismo energético del cerebro y favorece procesos inflamatorios que pueden llevar a la muerte celular.
Aunque los mecanismos exactos de la variante ε3 aún no están completamente claros, el estudio confirma que no es completamente inocua, especialmente cuando se compara con ε2, que parece ofrecer un efecto protector.
Implicaciones para la prevención y los tratamientos
El peso del gen APOE convierte a estas variantes en un objetivo prioritario para el desarrollo de nuevas terapias. A pesar de ello, la revista npj Dementia advierte que menos del 1% de los ensayos clínicos actuales sobre Alzheimer se enfocan directamente en este gen, una cifra que contrasta con su enorme impacto potencial.
Expertos subrayan que ya existen avances en edición genética y terapias dirigidas, aunque todavía se encuentran en fases iniciales. La expectativa es que, en el futuro, estas tecnologías puedan reducir el riesgo incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas.
Genética y estilo de vida: una combinación decisiva
Especialistas en investigación neurológica advierten que tener las variantes ε3 o ε4 no equivale a un diagnóstico inevitable. Factores como el tabaquismo, el colesterol elevado, la actividad física, la estimulación cognitiva y el entorno social también influyen de manera determinante.
Incluso entre las personas con el perfil genético de mayor riesgo (ε4/ε4), la probabilidad de desarrollar Alzheimer a lo largo de la vida no supera el 70%, lo que confirma que la enfermedad surge de una compleja interacción entre genética y ambiente.
Un cambio de paradigma
Los autores del estudio coinciden en que el principal aporte de esta investigación es demostrar que, sin la influencia de las variantes APOE ε3 y ε4, la mayoría de los casos de Alzheimer no llegaría a manifestarse, independientemente de otros factores hereditarios o hábitos de vida.
Este enfoque abre la puerta a una nueva etapa en la lucha contra la demencia, en la que identificar, comprender y neutralizar el impacto del gen APOE podría marcar la diferencia para millones de personas en todo el mundo.
Los investigadores concluyen que, sin la acción de las variantes APOE ε3 y ε4, la mayoría de los casos de Alzheimer no aparece, independientemente de otros factores hereditarios o de los hábitos de vida.


