SANTO DOMINGO.–“Estoy aquí con mucho miedo porque me siento sola y absolutamente vulnerable. No entiendo cómo esto me pasó, pero me pasó”. Con voz entrecortada, Yenire Mena, una venezolana recordó lo vivido en la discoteca Jet Set.
Frente al juez Raymundo Mejía, Mena no solo relató su experiencia como sobreviviente, sino que también cuestionó la actitud de los imputados, los hermanos Antonio Espaillat y Maribel Espaillat.

“Mientras pasó todo esto y después, prepararon su defensa. No miran a los ojos a estas madres que se están desgarrando ahí… es como si sintieran asco por nosotros, por nuestro dolor, por nuestra sangre”, expresó.

Su intervención estuvo marcada por un profundo reclamo de empatía hacia las víctimas y sus familias.
“Ya no hay más nada que probar, usted lo sabe. Usted sabe que ellos son responsables de esto, por irresponsabilidad”, dijo, dirigiéndose al magistrado.
Una tragedia que trasciende fronteras
Mena recordó que llegó al país con esperanza, motivada por testimonios positivos sobre República Dominicana. Sin embargo, la tragedia cambió su percepción.
“Yo vine a este país porque leí que lo tenía todo… como mi amiga Pierima, que falleció aquí. Ella le dijo a su hijo que aquí iban a estar bien, pero ahora él enloqueció porque vio muerte, impunidad y arbitrariedad”, manifestó.
En medio de su declaración, pidió que el sistema de justicia no falle a las víctimas.
“Espero que usted no me enseñe a mí y a mi pueblo que este tampoco es nuestro hogar… que aquí vamos a encontrar la misma muerte”, agregó.
Un llamado a la justicia
Visiblemente afectada, Mena describió el trauma que aún arrastra. “Ojalá se me olvide el olor a sangre que siento todos los días… el terror a que algo pase”, dijo.
Su intervención concluyó con un llamado directo al juez: “Estoy aquí con absoluto terror, temblando… pero por favor considere que nosotros también somos sus hermanos”.
La audiencia preliminar continúa este viernes, en un proceso que busca determinar si los imputados deberán enfrentar un juicio de fondo.


