WASHINGTON.-El presidente Donald Trump firmó el sábado una orden ejecutiva para impulsar la investigación de psicodélicos como el LSD, la psilocibina y la controvertida ibogaína como nuevas opciones de tratamiento para personas con trastornos graves de salud mental.
La ibogaína y otras sustancias psicodélicas siguen prohibidas bajo la categoría más restrictiva del gobierno federal para drogas ilegales de alto riesgo. Sin embargo, el gobierno está tomando medidas para flexibilizar las restricciones e impulsar la investigación sobre el uso de estas drogas con fines médicos, incluyendo el tratamiento de afecciones como la depresión severa.
«La orden garantizará que las personas que sufren síntomas debilitantes finalmente tengan la oportunidad de recuperar sus vidas y ser más felices», dijo Trump al firmar una orden ejecutiva sobre las drogas. El presidente republicano afirmó que su directiva ayudará a «acelerar drásticamente» el acceso a posibles tratamientos. «Si resultan ser tan buenos como dicen, tendrán un impacto tremendo», añadió.
La ibogaína y su relación con problemas cardíacos
Organizaciones de veteranos y defensores de los psicodélicos han sostenido durante mucho tiempo que la ibogaína, que se obtiene de un arbusto originario de África Occidental, es muy prometedora para tratar afecciones difíciles como el trastorno de estrés postraumático y la adicción a los opioides.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) también está tomando medidas para allanar el camino a los primeros ensayos clínicos en humanos con ibogaína en Estados Unidos.
La decisión de Trump sorprendió a muchos defensores e investigadores con larga trayectoria en el campo de los psicodélicos, dado que se sabe que la ibogaína puede provocar problemas cardíacos potencialmente mortales. Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) financiaron brevemente la investigación sobre este fármaco en la década de 1990, pero la interrumpieron debido a la «toxicidad cardiovascular» de la ibogaína.
Qué demuestran los estudios en veteranos de guerra
La directiva establece nuevas orientaciones para que la FDA amplíe el acceso de los investigadores a estas sustancias, hoy clasificadas como drogas ilegales en EE.UU., en entornos terapéuticos estrictamente controlados.
El anuncio de Trump se produce tras las promesas del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y otros funcionarios de la administración de facilitar el acceso a los psicodélicos para uso médico, un tema que ha obtenido un inusual apoyo bipartidista.
«En muchos casos, estos tratamientos experimentales han demostrado tener el potencial de transformar la vida de quienes padecen enfermedades mentales graves y depresión, incluidos nuestros queridos veteranos», resaltó el republicano, al referirse a la tasa de suicidios entre excombatientes, la mayoría con trastorno de estrés postraumático.
Además de enfocarse en buscar cómo crear vías rápidas para su evaluación, aprobación y uso clínico, la orden ejecutiva de Trump también impulsa la coordinación entre la FDA y la agencia antidrogas estadounidense para otorgar permisos especiales a médicos e investigadores para el uso de estas sustancias.
También, incluye un compromiso de unos $50 millones a través de fondos ya existentes del Departamento de Salud para apoyar a estados que desarrollen programas con psicodélicos para enfermedades mentales graves.
La FDA emitirá la próxima semana vales de prioridad nacional para tres psicodélicos, lo que, según el comisionado de la agencia, Marty Makary, permitirá la aprobación rápida de ciertos fármacos «siempre que se ajusten a nuestras prioridades nacionales». Estos vales pueden reducir los tiempos de revisión de varios meses a tan solo unas semanas. Es la primera vez que la FDA ofrece este procedimiento acelerado para psicodélicos.



