SANTO DOMINGO.- En parques, colmadones, discotecas y entre amigos, el dulce aroma de los vapes y las tuberías de hookah se ha vuelto la banda sonora de reuniones juveniles, ambientes de adultos y hasta familiares en la República Dominicana.
De acuerdo con Plutarco Arias, presidente de la Sociedad Dominicana de Neumología y Cirugía de Tórax (SDNCT) en 2024, un estudio local habría revelado que cerca del 48% de los jóvenes dominicanos ha utilizado hookah o vapes, una cifra significativa que indica la penetración de estos dispositivos en la vida cotidiana principalmente de la juventud del país.
Ante este panorama, la Ley No. 16-19 de la República Dominicana establece el marco legal para el control del tabaco y productos relacionados, incluyendo cigarrillos, tabaco de pipa, tabaco para hookah, cigarrillos electrónicos y dispositivos de vapeo. Prohíbe fumar y vapear en espacios cerrados de uso público y centros de trabajo, restringe la venta a menores y en lugares cercanos a centros educativos, y veta la publicidad, promoción y patrocinio de estos productos.
Asimismo obliga el uso de advertencias sanitarias visibles en los empaques, establece medidas de fiscalización y sanciones para infractores, y faculta a las autoridades sanitarias para regular ingredientes, sabores y comercialización con el fin de proteger la salud pública y reducir la exposición al humo y aerosoles.
La iniciativa, impulsada por el diputado Charlie Mariotti Paz, respondía al aumento del consumo de estos dispositivos entre jóvenes y plantea multas de hasta 40 salarios mínimos para los comercios que incumplan la normativa. Además, obligaría a los establecimientos a colocar avisos visibles sobre la prohibición y refuerza la regulación del vapeo como un tema de salud pública.
Del proyecto no se ha vuelto a hablar.

Entre la ley y la queja
La entrada en vigor de la Ley 16-19, que prohíbe el uso de la hookah en espacios públicos y privados de uso colectivo en República Dominicana, abrió un frente judicial encabezado por representantes del sector de centros de diversión.
La Asociación de Empresarios de Centros de Diversión (ASECEDI), presidida por José Bernabé Quiterio, interpuso un recurso de inconstitucionalidad contra la legislación al considerar que la normativa discriminaba a ese segmento de la economía.
En su momento, la organización sostuvo que la prohibición había provocado el cierre de numerosos establecimientos y la pérdida de alrededor de 90,000 empleos, entre directos e indirectos, principalmente el de unos 45 mil ‘hookeros’.
Sin embargo, el reclamo no prosperó.
Con esa decisión, el alto tribunal respaldó la constitucionalidad de la norma, consolidando el marco legal que restringe el uso de la hookah como parte de las políticas públicas orientadas a proteger la salud colectiva.
La sentencia marcó un precedente en el debate entre los intereses económicos del sector del entretenimiento y el deber del Estado de adoptar medidas para prevenir los riesgos asociados al consumo de productos derivados del tabaco y otras sustancias inhaladas.
Aunque ambos hechos corresponden a contextos distintos, cabe mencionar que meses después de liderar la oposición a la Ley 16-19, el entonces presidente de la ASECEDI, José Bernabé Quiterio, conocido como »Niño», dueño de los negocios: D Jovanny Bar Disco, Aqua y Asociados, K’oss Lounge, Unlimited Dance Discoteca, Kristal Lounge, O’cean VIP By JB, El Party de los Viajeros, Play Rom Bar, Elite Club y D’ Niño Siempre Fría, enfrentó un proceso judicial ajeno al debate sobre la prohibición de la hookah.

La justicia dominicana lo condenó a seis años de prisión tras encontrarlo culpable de integrar la red de lavado de activos vinculada al narcotraficante César Emilio Peralta, conocido como «César el Abusador».
¿Qué dicen los de a pie?
Salimos a las calles para conocer la experiencia de los dominicanos de a pie que conviven con la realidad del consumo de hookah y vape. Entrevistamos a jóvenes y adultos mayores, quienes compartieron sus opiniones, experiencias y preocupaciones sobre el impacto de estos productos.
Uno de los jóvenes que se desenvuelve como motoconcho en la concurrida parada del kilometro 9 de la Autopista Duarte explicó que gasta alrededor de 50 pesos diarios, lo que representa un gasto de aproximadamente RD$1,400 pesos al mes y unos RD$16,800 al año en líquidos para su vape que pudiera bien utilizar para cualquier otra cosa de mayor provecho.
Por otro lado, un adulto mayor relató el dolor de haber perdido a un sobrino debido al abuso de su consumo, mientras otros entrevistados hicieron un llamado a las nuevas generaciones a evitar estas prácticas y tomar conciencia sobre los riesgos que pueden representar para la salud.
Crece la preocupación por el aumento del uso de vapes en escuelas
Los cigarrillos electrónicos han dejado de ser un objeto extraño en muchos centros educativos de República Dominicana.
Docentes, padres y estudiantes coinciden en que estos dispositivos ingresan con sorprendente facilidad a las escuelas, al punto de que algunos aseguran que ya forman parte de los artículos que los alumnos llevan diariamente en sus mochilas, casi como si fueran parte de la lonchera.
Esta realidad debería reavivar el debate sobre la efectividad de los controles de acceso y la capacidad de supervisión dentro de los planteles escolares
Aunque el Ministerio de Educación (Minerd) y el Consejo Nacional de Drogas han puesto en marcha programas para prevenir el consumo de vapes entre adolescentes, la presencia constante de estos dispositivos en las aulas plantea interrogantes sobre la aplicación de las medidas de seguridad y vigilancia.
Educadores consultados han señalado que, además de los vapes, algunos estudiantes logran ingresar otros objetos prohibidos, lo que evidencia la necesidad de fortalecer los protocolos de revisión y la coordinación con los organismos responsables de la seguridad escolar.

Especialistas coinciden en que el desafío no es únicamente impedir que los vapes entren a las escuelas, sino reducir la demanda entre los estudiantes.
Si un adolescente considera normal llevar un vape en su mochila, el problema ya no es solo de seguridad escolar, sino también de salud pública, educación y supervisión familiar.
La experiencia internacional sugiere que las medidas de control funcionan mejor cuando se combinan con educación preventiva, apoyo a los estudiantes y una aplicación efectiva de las normas sobre la venta a menores.

La Policía Escolar, una dirección de la Policía Nacional de carácter especializado y de naturaleza preventiva, asesora, reactiva y de apoyo, cuya finalidad fundamental es atender las necesidades de seguridad de los integrantes de la comunidad educativa en el país, fue creada en 1999, mientras que el uso de hookahs y vapes comenzó a partir del 2010.
De igual forma, la labor de la Policía Escolar dentro de los centros educativos enfrenta cada día nuevos desafíos.
Aunque sus agentes tienen la misión de garantizar la seguridad, prevenir conflictos y mantener el orden, en ocasiones se sienten limitados al momento de actuar por temor a convertirse en víctimas de agresiones por parte de algunos estudiantes.
Riesgos sin fronteras
El uso de cigarrillos electrónicos o vapeadores ha experimentado un crecimiento acelerado durante la última década, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes.
Esta alarmante cifra incluye a unos 15 millones de jóvenes que utilizan cigarrillos electrónicos o vapeadores, cuya tasa de consumo supera frecuentemente a la de los adultos.
Además, existen más de 16,000 sabores disponibles en el mercado, una estrategia que, según el organismo, incrementa el atractivo de estos dispositivos entre la población más joven.

Mientras el vapeo continúa expandiéndose a nivel mundial, en República Dominicana persiste un vacío de información oficial que dificulta dimensionar el alcance real del fenómeno.
La ausencia de estadísticas nacionales actualizadas, registros hospitalarios consolidados y campañas permanentes de prevención limita la comprensión de un problema que especialistas en neumología, cardiología, psicología y salud pública consideran cada vez más relevante.
Este reportaje busca analizar el crecimiento del vapeo en el país desde una perspectiva integral, reuniendo testimonios de consumidores, sobrevivientes, profesionales de la salud, economistas y autoridades, además de examinar la evidencia científica disponible y las limitaciones institucionales para enfrentar una práctica que continúa ganando terreno entre los jóvenes dominicanos y cobrándose sus vidas.
Percepción vs realidad
Muchos jóvenes creen que vapear es menos dañino que fumar cigarrillos tradicionales.
Sin embargo, especialistas han señalado que los químicos presentes en los aerosoles de estos dispositivos, incluyendo nicotina y compuestos tóxicos, pueden causar daños similares o, en algunos casos, peores que los del tabaco convencional.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Ministerio de Salud Pública han advertido sobre los efectos negativos en las vías respiratorias y la necesidad de disuadir su uso entre la población joven, pero dichas advertencias no se han seguido promocionando.

El uso frecuente de cigarrillos electrónicos también se ha relacionado con problemas bucales y con la exposición a compuestos potencialmente cancerígenos.
Tanto el vape como la hookah exponen al organismo a sustancias tóxicas que pueden causar daños importantes a corto y largo plazo, comprometiendo la salud y la calidad de vida.
Casi no la cuenta
Con un testimonio desgarrador Clairet Cruz Jiménez, quien comenzó a vapear a los 12 años, hoy hace un llamado a los jóvenes a través de este reportaje para que abandonen la práctica de vapeo tras enfrentar una grave complicación de salud que la llevó al hospital.
Lo que comenzó como una curiosidad a los 12 terminó convirtiéndose en una experiencia que, según sus propias palabras, la dejó «cara a cara con la muerte».
Cruz recordó que cuando empezó a utilizar estos dispositivos, todavía eran conocidos popularmente como «los de forma de lapicero».
Durante años no presentó señales de alarma, hasta que su estado de salud cambió de forma repentina a los 19 años.
«Mi primer síntoma fue un dolor de garganta. Después comenzaron las fiebres de hasta 40 grados todos los días, mucho sueño y un malestar general que no desaparecía», relató.
En medio de un pronóstico poco alentador, descubrió que estaba embarazada.
Gracias a un tratamiento especializado, seis meses después dio a luz a un bebé completamente sano.
Díaz después y a raíz de este reportaje, el Consejo Nacional de Drogas contactó a la joven Clairet para integrarla a su programa de prevención del consumo de vapeo.
Es de satisfacción que el trabajo periodístico haya servido para impulsar acciones en favor de la juventud y esperamos que continúe generando debate, conciencia y, sobre todo, soluciones concretas para enfrentar una problemática que cada día preocupa más a las familias y a la comunidad educativa.

Un tema de impuestos
La popularidad de la hookah y el vape también se ha visto impulsada por la falta de regulación estricta en puntos de venta y espacios sociales.
En parques, colmadones y encuentros sociales, el uso compartido de pipas de agua y dispositivos electrónicos se ha normalizado, lo que incrementa la exposición a toxinas y la posibilidad de adicción entre los más jóvenes incluso niños, quienes a menudo minimizan los riesgos.
De acuerdo a un artículo publicado por el economista Henri Hebrard, la entrada en vigor de la Ley 30-26 de Medidas Pro-Crecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional ha reactivado el debate sobre la tributación de los cigarrillos electrónicos y dispositivos de vapeo en República Dominicana, tras establecer un impuesto selectivo al consumo ad-valorem del 55 % sobre estos productos.
Hebrard, indica que la medida ha generado opiniones encontradas entre especialistas y representantes del sector, quienes cuestionan si la nueva carga impositiva responde a criterios de salud pública o a objetivos de recaudación fiscal.
El nuevo impuesto podría incrementar considerablemente el precio final de los dispositivos de vapeo, lo que favorecería el comercio ilícito, reduciría las ventas formales y limitaría la recaudación esperada por el Estado.

Consultamos algunas de las estadísticas que ofrece la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) en su página web y corresponden a las ventas u operaciones gravadas de cigarrillos y tabacos sujetas al Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), según las declaraciones juradas presentadas por los contribuyentes del sector.
Aunque el portal de la institución indica una actualización en julio de 2026, los datos disponibles para este renglón solo presentan información hasta el año 2017 ya que a partir de ese año la producción se trasladó a Zona Franca y algunas declaraciones son realizadas en la Dirección General de Aduanas (DGA).
En ese período, los contribuyentes declararon 637,561,379 cigarrillos tradicionales, generando una recaudación de RD$1,933,192.1 por concepto del impuesto. Aquí no figuran los electrónicos.

Las estadísticas de la Dirección General de Aduanas (DGA) clasifican las importaciones por códigos arancelarios y no por nombres comerciales, por lo que los vapeadores y sus accesorios pueden estar distribuidos en distintas partidas.
En el renglón «Tabaco y sucedáneos del tabaco elaborados», la DGA registra un valor FOB de US$320.19 miles; sin embargo, esta cifra no refleja necesariamente la totalidad de las importaciones de cigarrillos electrónicos, que pueden estar clasificadas en otras categorías.
Un mercado sin estadísticas claras
La falta de datos oficiales se ha convertido en uno de los principales obstáculos para dimensionar el mercado de los vapeadores y la hookah en República Dominicana.
Aunque distintas instituciones manejan información relacionada con estos productos, ninguna dispone de un registro estadístico consolidado que permita conocer con precisión el volumen de importaciones, ventas, consumo o la cantidad de usuarios.
La DGA clasifica las mercancías por códigos arancelarios y no por nombres comerciales, por lo que los cigarrillos electrónicos, dispositivos de vapeo, líquidos con nicotina y accesorios pueden estar distribuidos en diferentes partidas, dificultando su identificación en los reportes públicos.
Por su parte, la DGII ofrece información tributaria de algunos productos e importadores, pero no publica estadísticas periódicas que reflejen el comportamiento de este mercado.

En el caso de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), tampoco existen indicadores específicos sobre el uso, consumo o comercialización de vapeadores. Sus publicaciones incluyen estadísticas generales de comercio exterior y registros de mortalidad, como muertes accidentales y violentas, pero no permiten identificar casos asociados al consumo de cigarrillos electrónicos o hookahs.
La Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS) puede ser importante porque muchos productos de vapeo tienen componentes que podrían entrar en discusiones regulatorias por contener nicotina o sustancias para consumo humano, pero tampoco tienen estadísticas disponibles.
Mientras tanto, las informaciones del Ministerio de Salud Pública, Pro Consumidor y otras entidades se concentran principalmente en advertencias sanitarias, decomisos, operativos contra productos irregulares y recomendaciones de salud, sin ofrecer series estadísticas que permitan medir la evolución del fenómeno en el país.
Ante la ausencia de información pública detallada, una de las alternativas es recurrir a solicitudes amparadas en la Ley General de Libre Acceso a la Información Pública (Ley 200-04).
Sin embargo, aunque la legislación establece un plazo de 15 días hábiles, prorrogable excepcionalmente por otros 10 días, periodistas e investigadores suelen enfrentar demoras que prolongan el acceso a datos de interés público, retrasando investigaciones sobre un mercado que continúa creciendo sin una radiografía estadística oficial.

Al alcance de un clic
El crecimiento del mercado de vapeadores en República Dominicana también se refleja en el entorno digital.
Una revisión realizada por este reportaje encontró que algunos servicios de entrega a domicilio y plataformas de comercio electrónico incluyen dispositivos de vapeo dentro de su oferta, permitiendo que los consumidores puedan solicitarlos y recibirlos directamente en sus hogares independientemente de si son niños, adolescentes o adultos quienes lo compren.
Las imágenes recopiladas muestran cómo estos productos han pasado de los establecimientos físicos a los canales digitales, donde aparecen promocionados junto a otros artículos de consumo cotidiano.


Esta facilidad de acceso plantea nuevos desafíos para las autoridades encargadas de la regulación, especialmente en materia de control de venta a menores y supervisión de la publicidad de productos que contienen nicotina.
Hablemos de precios
Mediante una búsqueda electrónica de los precios de estos productos pudimos encontrar los siguientes:
- Vape desechable de RD$350 a RD$1,500 (dependiendo cantidad de caladas o »puffs».
- Vape recargable tipo tubo de RD$800 a RD$4,500 (SMOK, Voopoo, GeekVape, etc.)
- Hookah de tubo – tradicional de RD$1,000 a RD$5,000 (según tamaño y marca)
- Líquidos entre RD$390 a RD$1,240
- Sales de nicotina entre RD$390 a RD$800
- Resistencia (coil) entre RD$250 a RD$300 cada una
- Cartuchos (pods) entre RD$25o a RD$750
- Algodón orgánico RD$350
- Carbón para hookah entre RD$100 a RD$650 (según presentación)
- Tabaco para hookah entre RD$150 a RD$900
El precio de entrada es relativamente bajo.
Con RD$340 a RD$500 ya es posible adquirir algunos vapes desechables, mientras que con menos de RD$1,500 se consiguen modelos de alta capacidad.
Esa accesibilidad económica es uno de los factores que especialistas suelen mencionar cuando analizan el crecimiento de su uso entre adolescentes jóvenes y adultos jóvenes.
¿Qué dicen las autoridades?
Conversamos con César Sánchez, encargado de Comunicaciones del Consejo Nacional de Drogas, quien respondió varias preguntas sobre el impacto del consumo de hookah y vape en la juventud.
¿Qué tan grave es actualmente el problema de los vapes y hookahs en República Dominicana?
El uso de vapes entre jóvenes de 14 a 22 años ha aumentado de forma preocupante.
¿La CND ha detectado un aumento en la comercialización de vapes con sustancias ilícitas?
Sí. La cantidad de establecimientos que comercializan vapes ha crecido debido al aumento de la demanda y a la falta de un marco legal que regule o prohíba su venta.
¿Qué sustancias ilícitas se encuentran con mayor frecuencia en estos dispositivos?
- Cannabis (marihuana).
- Cannabinoides y otras drogas sintéticas.
- Cocaína líquida.
- Nicotina, sola o mezclada con cafeína o energizantes.
¿Han detectado cannabinoides sintéticos u otras sustancias de alta peligrosidad?
Sí. Los cannabinoides sintéticos son una de las sustancias que con mayor frecuencia se detectan en vapes y hookahs adulterados.
¿Qué mensaje envía la CND a quienes creen que vapear no hace daño?
La evidencia demuestra que vapear sí representa un riesgo para la salud.
Por eso desarrollamos la campaña «Vapear No Es Un Juego», orientada a informar a la población, especialmente a los jóvenes, sobre los riesgos del vapeo y desmontar la falsa percepción de que estos dispositivos son inofensivos.
¿La República Dominicana enfrenta una nueva modalidad de consumo de drogas a través de vapes?
Sí. El uso de vapes como medio para consumir sustancias ilícitas representa una modalidad que requiere atención.
Durante la conversación, compartió un video de Instagram dirigido a las nuevas generaciones donde se destaca la importancia de no dejarse llevar por la presión social ni por el deseo de encajar, pero ¿Será esto suficiente?
Los expertos explican
Este tema de los vapes y hookah abarca muchas áreas y la salud es la más importante, por ello consultamos al psicólogo clínico y especialista en adicciones, Luis Ottenwalder , del Centro Vida y Familia Ana Simó quien explicó que el aumento del consumo de vapes y hookah no responde únicamente a la falta de información sobre sus riesgos sino más bien que muchas personas recurren a estos dispositivos por la necesidad de pertenecer a un grupo, manejar emociones difíciles o seguir tendencias sociales.
En el caso de los adolescentes, agrega que el diseño, los sabores y la imagen moderna de estos productos reducen la percepción del riesgo y favorecen la normalización de su consumo.
Ottenwalder advierte que existe una diferencia entre el consumo ocasional y aquel que cumple una función emocional.
Según el especialista, cuando una persona utiliza el vape para controlar la ansiedad, enfrentar conflictos o aliviar el malestar, y comienza a consumirlo con mayor frecuencia o en solitario, pueden aparecer señales de dependencia que requieren atención profesional.

El especialista también recuerda que muchos dispositivos de vapeo suministran altas concentraciones de nicotina, una sustancia especialmente adictiva para los adolescentes, cuyos cerebros aún están en desarrollo.
Además, señala que el consumo frecuente se ha asociado aparte de la ansiedad a síntomas depresivos y alteraciones del sueño, por lo que insiste en la importancia de la detección temprana, el diálogo y el acompañamiento psicológico para prevenir una dependencia.

El corazón también paga la factura
Mientras la industria vende el vapeo y la hookah como alternativas «más limpias» o «menos dañinas» que el cigarrillo tradicional, la evidencia médica cuenta una historia muy distinta.
Para la cardióloga Dra. Oneyda Ramírez Santana, de Corazones Unidos y CM UCE Torre KP, el impacto de estos dispositivos sobre el sistema cardiovascular comienza mucho antes de que aparezca una enfermedad visible.
«Muchas personas creen que, porque no hay combustión o porque el humo pasa por agua, el riesgo desaparece. Eso no es cierto», advierte la especialista.

Explica que desde las primeras exposiciones la nicotina provoca una descarga de adrenalina que acelera el ritmo cardíaco, eleva la presión arterial y contrae los vasos sanguíneos, obligando al corazón a trabajar con mayor esfuerzo.
Pero el daño va más allá de una aceleración pasajera del pulso. Según la doctora, tanto el vape como la hookah afectan el endotelio, la delicada capa que recubre el interior de las arterias y que permite su correcta dilatación. Cuando esa barrera comienza a deteriorarse, se inicia un proceso silencioso que favorece la inflamación vascular y abre la puerta al desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
En el caso de la hookah, el peligro aumenta por la exposición al monóxido de carbono que produce el carbón utilizado para calentar el tabaco. Este gas reduce el oxígeno disponible para el corazón y el resto del organismo.
«El agua de la hookah no filtra estas sustancias tóxicas», enfatiza Ramírez Santana, desmontando uno de los mitos más extendidos entre los consumidores.

La preocupación también crece en los consultorios.
»Cada vez llegan más adolescentes y adultos jóvenes con palpitaciones, taquicardia, dolor en el pecho, mareos o elevaciones de la presión arterial, síntomas que con frecuencia coinciden con el uso habitual de vapes o hookah. Muchos ni siquiera se consideran fumadores y, por ello, omiten mencionar estos dispositivos durante la consulta médica», aseguró Oneyda.
Para la especialista, esa percepción de que se trata solo de «vapor con sabor» ha contribuido a normalizar un hábito cuyos efectos todavía continúan estudiándose, aunque ya existen suficientes evidencias de daño cardiovascular.
A largo plazo, advierte, el consumo repetido puede favorecer hipertensión arterial, rigidez de las arterias, aterosclerosis, enfermedad coronaria, infartos e incluso insuficiencia cardíaca.
La cardióloga también llama la atención sobre los sabores frutales, mentolados o dulces, diseñados para hacer estos productos más atractivos, especialmente entre adolescentes. «Que un vape sepa a frutas o a menta no significa que sea seguro», sostiene. Además de facilitar la iniciación, algunos saborizantes han mostrado efectos tóxicos en estudios experimentales.
Su mensaje es contundente: no existe una forma segura de fumar ni de vapear. Ni la juventud, ni la práctica de ejercicio, ni el consumo ocasional durante reuniones sociales protegen al corazón de los efectos de la nicotina y de las sustancias presentes en estos dispositivos.
La prevención, insiste, comienza antes de que aparezcan los primeros síntomas.res
Pulmones en riesgo
El neumólogo Dr. Orlando Sturla reiteró su preocupación por el aumento del consumo de vapeadores, cigarrillos electrónicos y hookah, al asegurar que estos dispositivos representan riesgos importantes para la salud pulmonar, cardiovascular y mental.
Durante una entrevista, el médico afirmó que la exposición al humo y a los aerosoles generados por estos productos puede contribuir al desarrollo o agravamiento de enfermedades respiratorias, entre ellas bronquitis recurrente, crisis asmáticas y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Asimismo, señaló que el consumo prolongado puede afectar el sistema cardiovascular y aumentar el riesgo de diversas complicaciones de salud.
El especialista explicó que uno de los principales problemas del vapeo es su potencial adictivo, ya que, según indicó, muchos usuarios incrementan la frecuencia de consumo debido a la presencia de nicotina y otros componentes.

También advirtió sobre la posibilidad de desarrollar lesiones pulmonares asociadas al uso de cigarrillos electrónicos, incluyendo neumonías de origen químico o relacionadas con sustancias oleosas inhaladas, además de otras afecciones respiratorias como el neumotórax, una condición que provoca el colapso parcial o total del pulmón.
¿Qué efectos pueden producir las sustancias utilizadas en estos dispositivos?
Pueden provocar:
- Taquicardia y estrés cardiovascular.
- Inflamación pulmonar, lesión pulmonar asociada al vapeo (EVALI) y «pulmón de palomitas» por exposición al diacetilo.
- Falta de aire, dolor en el pecho, tos, vómitos e irritación de garganta.
- Mareos, dolor de cabeza y ansiedad.
En sus declaraciones, el médico sostuvo además que algunos dispositivos pueden ser utilizados para consumir otras sustancias, lo que, afirmó, incrementa el riesgo de dependencia y de problemas de salud mental.

El especialista recordó que ha participado en campañas de prevención del tabaquismo desde 1991 y señaló que formó parte de iniciativas legislativas orientadas a fortalecer el control del tabaco y otros productos relacionados.
A su juicio, aunque muchos países han endurecido las regulaciones, aún persisten desafíos debido al impacto económico de la industria tabacalera.
Finalmente, hizo un llamado a reforzar las políticas de prevención y educación sobre los riesgos del consumo de tabaco, vapeadores y hookah, especialmente entre adolescentes y jóvenes, al considerar que la evidencia científica continúa mostrando efectos adversos sobre la salud, particularmente en personas con factores genéticos o antecedentes de enfermedades respiratorias.

A pesar del crecimiento del mercado de vapeadores en República Dominicana, no existe una base pública que permita conocer cuántas empresas los importan o cuántos establecimientos los comercializan. La DGII reconoce las subpartidas arancelarias bajo las que ingresan estos dispositivos, pero esa información no está acompañada de estadísticas consolidadas sobre importadores, ventas o distribución nacional.
Durante esta investigación tampoco fue posible determinar el número de vape shops que operan en el país, ya que no existe un registro oficial de establecimientos dedicados exclusivamente a la venta de cigarrillos electrónicos. Muchos de estos productos se comercializan, además, en colmados, estaciones de combustibles, tiendas de conveniencia y a través de redes sociales, lo que dificulta aún más medir el alcance real del mercado.
«Aunque el país no dispone de cifras oficiales sobre el mercado de vapeadores, basta recorrer plazas comerciales, estaciones de combustibles, colmados y redes sociales para comprobar que se trata de un negocio cada vez más visible.
Mientras el vapeo gana espacio entre jóvenes y adultos, el país sigue sin contar con una radiografía oficial que permita conocer la magnitud del fenómeno. Entre cifras dispersas, regulaciones parciales y un mercado en constante crecimiento, la principal conclusión de esta investigación es que República Dominicana enfrenta un problema de salud pública del que todavía se conoce menos de lo que realmente ocurre.
Juega: ¿Verdadero o falso?
Este juego interactivo busca informar y crear conciencia sobre los principales mitos y realidades relacionados con el consumo de hookah y vape. A través de preguntas y respuestas, los usuarios podrán descubrir cómo estos productos afectan al organismo, especialmente al corazón y los pulmones, diferenciando entre las creencias populares y la evidencia científica. El objetivo es promover una mayor comprensión sobre sus riesgos y motivar decisiones más saludables.


