Por Plinio De Oleo
Conocí a un joven en las agitadas calles y luchas estudiantiles de la UASD, del Liceo Juan Pablo Duarte y de la Escuela Perú. Corrían los comienzos de los 1970s, en Santo Domingo. Ese joven estaba al frente de esas justas demandas.
Yo no huía de la represión: la Banda Colorá y las fuerzas incontrolables de los 12 años de Balaguer. Yo los enfrenté en la frontera.
En esas luchas por la libertad de los presos políticos, que podían morir por las torturas y maltratos en destacamentos, Palacio Policía, Servicio Secreto y La Victoria. Luchábamos también por el regreso de los exiliados.
Insertamos en esa agenda el aumento presupuestario para la UASD. Porque ahí se formaban los jóvenes pobres del país. Sin UASD fuerte, no había futuro para los de abajo.
Entre FUSD, FRAGUA y FEFLAS, todos hermanos. Diferentes siglas, una sola trinchera. Luchábamos para sacar ese régimen criminal de los 12 años.
Yo empecé mis luchas temprano, desde mi pueblo natal, Elías Piña. Como Corresponsal de importantes medios escritos y radiales, cubriendo mi militancia opositora vía el 4to poder.
Antes, en 1973, mi situación se puso peor. Me vincularon con la llegada al país del Coronel Francisco Caamaño, al frente de un grupo de 12 guerrilleros por Playa Caracoles, Azua.
Me apresaron aquí mismo, en Elías Piña. Mi espalda la convirtieron en guayos de la tortura. Brazos, piernas y cabeza.
Me salvó un cura español, Adolfo Casado. Impuso su rango moral ante un rango militar. Y en compañía de una valiente mujer, mi segunda madre, militante cristiana, me rescataron. Pasé casi un mes entre secuestrado en ergástulas y prisión domiciliaria. La matrona, Doña Carmen Mazara, me llevó a un médico y me salvaron la vida.
Me escapé.
Mis medios me apoyaron: El Nacional, Radio Comercial, luego La Noticia, Listín Diario, el Sindicato Nacional de periodistas Profesionales (SNPP).
En 1974 apresan a Antonio Guzmán, el candidato que se perfilaba ganador ampliamente.
El mayor del ejército, Benjamín Puello Robles, jefe de La Fortaleza Estrelleta, humilló a Guzmán y al líder del PRD, Dr. Peña Gómez. Ese hecho ocurrió el 17 de marzo de 1974.
Yo escapé de milagro. Tomaba fotos y reportaba esa maniobra para forzar la abstención de la oposición, por falta de garantías mínimas electorales. Cosa que sucedió y selló ese fraude.
El Dr. Abraham Bautista Alcántara, prestigioso abogado de la zona y colaborador de quien fuera presidente en 1978/82, evitó que me asesinaran.
Fui a la UCE y estudié Comunicación Social. Entonces vino mi beca a Universidad Central de Venezuela (UCV) Caracas, donde revalido carrera.
Y me salvé. Porque hubo gente decente que no negoció principios.
Ahí entendí que respetar las luchas es también pagar el precio. Tener la cámara lista cuando otros bajan la cabeza. Reportar la humillación aunque te apunten con un fusil.
Las luchas en Santo Domingo, las universidades, la UASD, el Liceo Juan Pablo Duarte, la Escuela Perú. Todo conectado. La misma trinchera desde Elías Piña hasta la capital.
Hago este recuento histórico para referirme a un hermano de luchas y aventuras por la patria, hoy enfermo, recién operado de una delicada operación.
El Ing. Tonty Rutinel Domínguez. Ex Diputado, Ex Senador, y hoy Honorable Cónsul General de RD en Bogotá, Colombia.
Su sufrida y sacrificada madre, sus hermanos, todos referentes de lucha y entrega.
Trabajamos muy de cerca, junto a José Ovalle, Chichi Guzmán y el auxilio de un venezolano bueno, como un padre, Don Felipe Álvarez Oropeza. Junto a Pedro Peralta y Prestor Reyes Aguirre, trajimos la fórmula de los 13 de Acción Democrática, el partido solidario de Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez, con el PRD y su liderazgo encarnado en Peña Gómez.
José Ovalle, Tonty Rutinel y nosotros con Don Felipe, recordamos a Pedro Bonilla, ampliábamos la democracia en ese inmenso PRD. Buscamos la base política y legal. Se impuso la democracia y la fórmula Ovalle, ya aplatanada, parió el triunfo arrollador de Jorge Blanco en 1982.
Me sentí bien, feliz, al hablar contigo recién operado y con fuerzas positivas. Yo también en recuperación desde Manchester, New Hampshire, EEUU. Con el corazón y las ideas puestas en la solidaridad con Venezuela. Devolverle a ese gran país, hoy en penurias, para que recobre sus energías, como cuando mi otro jefe político Carlos Andrés Pérez (CAP), ido a la eternidad, como su hermano negro Peña Gómez.
Lic. Tonty Rutinel Domínguez, Cónsul Bogotá, Colombia

Tonty, ponte duro como yo. Vamos al sur a comer chenchen y guineas, chivos, donde la madre de William Solís, amigo tuyo fiel y Asesor especial de mi ONG Solidaridad Internacional Inc USA/RD.
Abrazos.
Tu hermano,

