SANTO DOMINGO.-En 2024, el PRM presentó un padrón de más de 3 millones de afiliados. Ahora, en su proceso interno, la participación luce considerablemente menor. La pregunta es inevitable: ¿qué pasó con esa militancia?

La propia dirigencia del PRM ha explicado que ese padrón incluía tanto militantes como simpatizantes y que las proyecciones de miembros activos eran mucho menores, en torno a 1.2 millones.

Sin embargo, este contraste ha abierto un debate político. Algunos lo atribuyen a una depuración del padrón; otros consideran que refleja desmovilización o desgaste del oficialismo, en un contexto donde distintas encuestas alimentan esa discusión.
Como diría Shakespeare: «Algo huele mal en Dinamarca.»

Los puntos clave y las cifras de la denuncia en junio de 2026:
Sueldos escandalosos: Filtraciones y reportes internos del personal detallan la existencia de «sueldos de lujo» asignados a asesores y directivos que no realizan vida política. Se reportan asignaciones para asesores que oscilan entre los RD$ 750,000 y RD$ 795,000 pesos mensuales, puestos directivos con salarios de RD$ 400,000 y la dirección de Recursos Humanos con RD$ 300,000 al mes; montos que superan por mucho los ingresos de un diputado de la República.
Exclusión provincial: A la disparidad económica se suma el reclamo por la falta de identidad territorial. Dirigentes locales afirman que en la planta de Punta Catalina «no hay ni 60 empleados que sean originarios de la provincia» donde opera la central, evidenciando un olvido de los compromisos asumidos con las comunidades de la zona.
Fuego cruzado contra el MAP: Los denunciantes criticaron duramente al Ministerio de Administración Pública (MAP), acusándolo de «hacerse el loco» y carecer de un control real sobre las nóminas del Estado, permitiendo el blindaje de técnicos ajenos a la organización.
La dirigencia media advirtió que este desencanto generalizado se traducirá en un costo político directo en los próximos procesos internos. «Las bases van a pasar factura», sentenciaron de forma drástica.
¿Crees que el Gobierno debe ceder a las exigencias de sus bases y colocar a militantes políticos en puestos técnicos de Punta Catalina, o consideras que se debe priorizar la permanencia del personal calificado sin importar su simpatía partidaria?
¿Qué usted cree? ¿Se trata de una simple actualización del padrón o de una señal del momento político que vive el partido de gobierno?


